Ya solo falta un año para que se cumpla el décimo aniversario del Azkena Rock Festival de Vitoria… cómo pasa el tiempo, acabamos de dejar atrás la edición del 2010, según mi gusto, más floja que las dos anteriores que me parecieron ciertamente notables.
El sábado 26 a eso de las seis de la tarde, recién acabados Maggot Brain se me escapó un “Quiero que me entierren en el Azkena” (En Mendizabala, se entiende). Esther se ríe y me mira incrédula, Sergio se ríe pero sí da crédito, seguramente porque él no piense muy diferente. Este festival me toca muy dentro, estoy muy implicado, el nivel de excitación del mes antes no es normal y el bajón según termina, de aupa. Llevo un par de días sin escuchar música en casa, ando melancólico, fuera de sitio, necesito recuperar la normalidad pero me cuesta. No sé cómo será una depresión post-parto pero me imagino la sensación de quedarte vacío después de haber expuesto tanto.

Y es que me he chupado todas las ediciones celebradas en Mendizabala, o lo que es lo mismo, todos los Azkenas menos el primero que fue en sala. Ocho años, uno detrás de otro viendo casi todos los conciertos, soy de los que les gusta no perderse nada. Intento aparecer a primera hora y aguantar hasta última… casi siempre lo consigo, me gusta que los ratos de descanso sean los mínimos, algún concierto no se puede ver, pero tienen que ser motivos de fuerza mayor… digamos que los Saints por ejemplo, se lo ganaron. Tampoco es fácil estar a tope en todos, ni bien colocados en todos, ni siquiera estar mentalmente, es duro mantener la atención siempre al mismo nivel. Para eso el mejor día es el jueves que llegas fresco, hasta que los Djs no pararon, no nos fuimos, los días siguientes fue diferente.

El jueves 24 no llegué ni a Bronze ni a Baskery, se torcieron las cosas y tardamos más de lo previsto. Menos mal que estaba para los Legendary Shack Shakers que si no me da algo, eso sí, los ví de mala ostia, todavía con la precipitación de llegar y tener que acoplarse a un festival que llevaba rodando poco, pero suficiente. Sin ir más lejos, las colas del cambio de moneda eran curiosas. Intenté concentrarme en esa armónica perfectamente tocada por J.D. Wilkes, la guitarra sonaba furiosa, el contrabajo llevaba un buen trote, la mezcla de blues, country, punk y demás sonoridades es una receta que no tenía porque fallar. Demasiado pronto quizás, muy corto también… y puede que mucho mejor en un sitio más recogido. Lo de verlo atragantado también influyó.

Con Jim Jones Revue ya empecé a encontrar el equilibrio y la tranquilidad que buscaba, había dejado las prisas atrás y tocaba disfrutar… sonaron salvajes como son ellos, superguarros de primeras (es difícil saber si el sonido era malo porque sí o porque este tipo de grupos quieren sonar así de sucio). También es verdad que conforme avanzaba la actuación iba sonando algo mejor. La sombra de Little Richards flotaba permanentemente sobre la banda, esos teclados desbocados, las cuerdas vocales para estallar. Rock garagero y canalla. Duelos de tupés, de guitarrazos, unas teclas atropelladas que no daban tregua… la cosa iba tomando forma. Pues eso, Rock & roll psychosis.

Kitty, Daisy & Lewis son tres hermanos que no deben ir más allá de los veinte años, que para muchos representan el hype revivalista del momento y a los que aventuro les van a caer muchas críticas. El padre (teclado y guitarra) y la madre (contrabajo) protegen a los polluelos, están verdes sin duda, ¿quién no con esa edad? El caso es que su música es agradable y se nota la influencia del jazz, blues y la música sureña, no es difícil imaginarse un gramófono escuchando esas voces. El chucuchú de la armónica levanta las palmas a su alrededor… ¡qué coño! No están mal, me encanta escuchar las baterías con escobillas. En un momento de su actuación, la familia feliz incorporó a un artista invitado a la trompeta. El sonido tornó entre jamaicano y verbenero y ya solo faltaba Manolo el del bombo. Esa parte ya se me hizo un poco pesada. Habrá que ver cómo progresan.

Ahora llegaba el turno de los Hold Steady que consiguieron un sonido realmente bueno. Buen concierto aunque algo peor de lo que me esperaba. Su propuesta me parece interesante, rock a medio camino entre unos Drive by truckers y Soul Asylum, con toques algo más punk… un cantante que no para de agitarse y arengar al público entre espasmos teatrales. Es música viva, muy energética…Rock problems o Sequestered in Memphis fueron una auténtica gozada.

Gov’t Mule me gustaron mucho más que en su anterior visita, era una hora perfecta y el grupo aprovechó su condición de cabeza de cartel del jueves. La banda se mueve a la perfección por el blues-rock y el rock más sureño. Tocan todos de manera sobresaliente y lo normal es que todo suene en su sitio y de escándalo, guitarras, bajo, teclados, batería. Sobre Warren Haynes, no hay duda, es un guitarrista descomunal, demasiado bueno… a veces creo que este tipo de bandas son técnicamente tan capaces, tan sobradas que alguien les tendría que decir ¡Basta! Igual que el asesor de imagen de Ana Obregón tendría que advertirla “así no”… cuando las Jams se hacen excesivas, alguien de la confianza de los músicos debería decirlos “Vamos a bajar un poco del cielo a la tierra”. Entiendo que a alguien que le comparan con Hendrix o Steve Ray Vaughan sea muy difícil hacerle pisar el freno.

Con veintidós Marshalls por banda salían los Airbourne al escenario. Ni que fueran de Bilbao. Pues nada, riff, estribillo, riff, estribillo. Un calco de ACDC, no se puede decir que hayan inventado nada pero creo que este tipo de grupos se necesitan en directo. Caldean el ambiente, se entregan al máximo (incluso jugándose el físico) y te hacen cabecear sí o sí.
Carreras de lado a lado, brazos en alto, melenas al viento, cuernos y todos los clichés rocanroleros habidos y por haber. No toda la música tiene que ser para pensar o trascender. “Too much, too young, too fast” puede despertar a un muerto.

The Black Lips son fiesta y verbena, imagino que por eso les colocaron los últimos, lo que no entiendo es porque se quedó tan vacío de público. Himnos garageros, cacharreros, imperfectos como O Katrina o Bad Kids me pusieron una gran sonrisa en la cara. No había demasiada sensación de concierto, se podía llegar sin problemas a primera fila, y el sonido también era excesivamente bajo. Concierto corto con final a lo Who con Fender machacada contra el escenario.

Viernes 25, el Resalim funciona, me he levantado más o menos bien. Tomar una cerveza en el Kitsch con Richard Hawley de fondo mientras conversamos sobre ese ente tan difícil de domesticar llamado “sonido”, no tiene precio. Saludo a parte de los Maggot y me voy con la sensación de haber conocido a Pilar Rubio… Laura con gafas de sol se parece, pero cuando se las quita se parece más. (Igual que el bajista de Dan Baird a Camilo Sexto).
Marcho al recinto, las bicicletas pasan silbando de manera peligrosa y temeraria, en un descuido me pueden joder el festival. Van flechadas.

Los Barceloneses ’77 salían a las 16:40 a tocar, una hora realmente dura para el público e imagino que para el grupo también. Encima, con poco más de media hora por delante… no creo que te de tiempo ni a calentar. El caso es que hicieron una actuación memorable, no se dejaron nada en la reserva, sonaron a hard rock setentero con gotas de blues y boggie. Alto voltaje, sección rítmica aplastante y guitarras disparando riffs por doquier. Punteos interminables, gran sentido en todo lo que hacían y un espectáculo digno de ver. No se conformaron con eso sino que también uno de sus miembros bajó al asfalto para acercarnos la electricidad delante de los ojos… se revolcó como un niño, no paraba… estaban totalmente exaltados, hipervitaminados, llenos de fuego. Da gusto ver a bandas así y sin irse a Australia a buscarlos. ¡Gimme Rock and Roll!

The Hot Dogs después de la descarga anterior se me quedaron algo cortos, el sonido no impactaba tanto, eso sí, el abanico musical era algo más abierto, Jon Iturbe es un clon de Jagger o Iggy Pop, se mueve bastante, a veces demasiado… había momentos que la música y los bailes iban cada uno por su lado. Pasaron con nota.

Dan Baird & Homenade Sin. El lider de los Georgia Satellites y Yayhoos tuvo una actuación notable. Rock americano de pata negra. En la línea de lo que hace un Johnny Kaplan o un Izzy Stradlin. Perfectamente engrasado con su banda, demostrando que sabían lo que tenían entre manos. Cuando ves a grupos así, entre otros muchos grupos, te das verdaderamente cuenta de los que tienen un punto más, de los que dan ese salto, de los que son indiscutibles. El aroma de Faces y Chuck Berry siempre presente. Escuchar Croocked Smile, Just can’t way o Two for tuesday ya era motivo para estar satisfecho a esa hora de la tarde… de momento el viernes marchaba de lujo, luego se torció.

El Vez es un cachondo. Uno de los conciertos más divertidos en los que he estado, hay quien dice que parece la típica orquesta de verano repasando grandes clásicos… no deja de ser eso pero con una gracia y personalidad especial. Este hombre se lo toma todo a coña y lleva con facilidad a la gente a su terreno. Además hay que tenerlos muy bien puestos para mezclar a Mocedades y The Clash en la misma canción… o para meter a Elvis y Ting Tings en otra. In the gettho es para él En el barrio y Happy Day, Orale… el artista intercala inglés y castellano, lo hace con latido mejicano, con gracia divina. No se si se cambio como ocho veces de atuendo, cada cual más hortera, de tigre con cola, de diablo, de Travolta… color y lentejuelas. Las coristas no eran menos… coreografías delirantes, música rock, soul, folclore, surf… toda una ensalada. Hasta tuvo para imitar a los Kiss. Un terremoto.

Con Imelda May me pasó que esperaba ver algo tan emocionante como cuando la ví hace unos meses en un teatro de Santander o algo similar al Eli Paperboy Reed del año pasado. Está claro que no iba a ser lo mismo pero yo creo que había capacidad para trasformar esa música en algo más festivo. Me quedé con esa sensación de “no, esto no llega”. Seguro que la actuación hubiera ganado en la carpa pero eso ahora ya no lo sabremos. Es indudable la clase y categoría musical de esta señora y sus acompañantes. Suenan a pura gloria, esa voz es deliciosa, la música te lleva irremediablemente a las películas de gangsters… es posible que la luz del sol, y un escenario grande lastrara esta propuesta con tanto aroma a música negra. Aún así, ¿quién se resiste a Johnny Got a Boom Boom, Feel Me, Watcha Gonna Do, Love Tattoo o la maravillosa versión del Tainted love?

A partir de aquí y hasta los Kiss, un páramo. La primera sorpresa fue ver a Teddy Thompson sin más acompañamiento que su acústica. Lo de Imelda no había sido la ostia pero el viernes iba bien encarrilado, yo estaba ya lo suficientemente danzón como para ese formato que no entendí a esa hora. Al día siguiente cuando saludé a Alfonso Santiago (Jefazo de LTI) se lo comenté y me contestó ¿Y por qué este no y Jeff Tweddy sí? Tengo que admitir que me quedé sin respuesta. Lejos de darle la razón con Teddy lo único que ha conseguido Alfonso es crearme dudas sobre la actuación del lider de Wilco en el BBK Live.

The Saints fue la gran decepción del festival, no he escuchado a nadie hablar bien de su concierto, ni siquiera regular… al trío le sobraba escenario por todas partes, la música no tenía chicha de ningún tipo y el batería metía unas gambas importantes… en uno de esos múltiples viajes al baño, Mr Encías me cogió del hombro y me dijo… “para, vamos a tomarnos algo juntos, que ya está bien de conciertos, también hay que charlar un rato”. No pudo elegir mejor momento.

The Damned desde el fondo de la carpa… no estaba mal pero yo muy lejos, en distancia y ánimo, estaba en el tramo tonto de la tarde, parece mentira pero después de Imelda, se había roto el hechizo… iba lanzado y me echaron un jarro de agua fría.

Con Slash la cosa no mejoró pero eso yo ya lo sabía. Seguramente el artista que menos me interesaba del cartel. Nunca fui mucho de Guns & Roses y esto tampoco me decía gran cosa. Se que sonaron Sweet child O’mine o Paradise City del único disco que tengo de ellos pero bueno… digamos que a esas alturas del día o de la noche ya no se me movía ni un pelo del bigote.

Hasta que salio KISS. Me dolían todos y cada uno de los músculos, (Resalim quita la resaca pero no el cansancio), estaba agotado, out, mentalmente machacado, y estos hijos de puta me hicieron despertar. No los ví desde cerca, seguí las canciones más tieso que un palo, pero mi cara no paraba de dibujar sonrisas, no perdí detalle de todo lo que se veía por las pantallas, enorme montaje. Circo y rock and roll. Ya la entrada espectacular, desde el Google earth, una cámara nos acerca a Vitoria, una monstruosa bota pisa fuerte. La banda está saliendo de camerinos (eso ya se lo he visto a los Stones)… finalmente de una plataforma volante nos bajan a las estrellas. De los aires al suelo, no pararon en todo el concierto de tocar por las alturas, volar, echar fuego, pirotecnia variada y todo lo que rodea su puesta en escena. Gene Simmons acojona, un murciélago sediento, no para de enseñar la lengua, en un momento acaba bañada en sangre… viva el carnaval. I was made for loving you (pura fiesta), Lick it up, Detroit rock city, God gave rock and roll to you (precioso homenaje a los clásicos), Crazy, crazy nights, o Rock and roll all night (fin de concierto apoteósico) son solo alguno de los grandes momentos que nos deparó su actuación. Eso sí, se hizo bastante larga. Tocaron como cuarenta minutos por encima del horario previsto, creo que casi dos horas y media.

Mi cabeza quería Imperial State Electric pero mi cuerpo no podía. Me los perdí con mucho dolor de mi corazón. Podrían haberme cogido con unas pinzas… de llegada al hotel Dato observo por el rabillo del ojo como una figura me mira y no me quita ojo, tras el acojone inicial me doy cuenta que no hay peligro, su corazón es de bronce… estará allí todas las noches pero sin bailar rock and roll.

Sábado 26, en la Plaza de la Virgen Blanca hay buen ambiente, el sol ilumina Vitoria, tengo unas mesas vacías en frente del templete donde El Vez repetirá actuación… similar a la del día anterior, pero con otro tipo de gente, además de los festivaleros había padres con sus hijos, gente mayor, algún despistado de una boda, un elenco de lo más variopinto. Pues salió por la puerta grande otra vez…

Audience abren el sábado, llegué un pelín tarde pero pude disfrutar perfectamente del Hurricane con el que los vizcaínos nos iban preparando para el señor Roberto Zimmerman.

Los Maggot Brain desde Cáceres al cielo… ya dije que para mí con ’77 fueron la sorpresa del festival. El foro del Azkena estaba representado en el escenario y así quedo patente cuando Laura dejó una camiseta de “putos foreros” en un monitor. No se si la presencia de muchos de los amigos que durante todo el año alternan en ese maravilloso punto de encuentro era una motivación extra o una responsabilidad añadida, pero el señor Perimaggot y su poderosa banda salieron airosos y triunfadores. Me llamó la atención la facilidad con la que cambiaban de registro… del hard rock setentero más grasiento al Alive de Pearl Jam sin despeinarse. Lo mismo suenan a unos Deed Purple que a Stone Temple Pilots o te tocan a Mother Superior… la facilidad de hacerse con las canciones desde abajo, de hacerlas crecer, la solidaridad de los músicos, todo aportaba al cómputo global, los teclados eran terribles… el trío de coristas le daban un toque también. A pesar de que entre las chicas se imponía el “hágaselo usted mismo”… mucho plomo… potencia con control, algo realmente coral y pétreo. Creo que me dijo Peri que para el sonido llevaban un técnico amigo, pues lo bordó.

The Russian Roulettes me parecieron algo descafeinados en el escenario principal. Les quedaba grande y no sonaba demasiado potente, grupo claramente de sala. Tengo la duda de qué tal lo habrían hecho en Santander el jueves anterior. A decir verdad, antes de empezar el festival este era el grupo que yo creía que iba a dar la sorpresa, pues se les adelantaron justo antes en la carpa. También mantengo la teoría de la cisterna. Es decir, cuando ves un concierto que te gusta mucho, te vacías y quedas algo saciado, es como si tiraras de la cisterna… necesita un tiempo para que puedas volver a tirar, tiene que llenarse. Definitivamente a los australianos les perjudicó salir detrás de los de los extremeños. Encima no tocaron Wrong direction. Incomprensible.

The Cubical sonido sesentero y voz cavernícola, las calderas del rock y del blues están aquí, su música me gusta pero se me hicieron bastante repetitivos y el sonido era bastante cacharrero, no sé hasta que punto la banda quiere sonar así… Volví a topar con el gran Bastiduxx, esta vez inmortalicé el momento. Bastiduxx es uno de los foreros más jóvenes del Azkena, no sé si llega a los diecinueve años. Ver a gente como él es una alegría, recordar de dónde vengo, en cierta manera es como verme en un espejo hace algo menos de veinte años… eso sí, yo tenía barba cerrada ya. Intenté salir antes para echar una meadita que no me impidiera ver tranquilamente al señor Robert Gordon… es curioso porque en medio del concierto tuve que volver al baño. En lugar de los Mochila-Man repartiendo cerveza debería haber unos Meo-Man que te dejaran miccionar en algún tipo de recipiente que luego ellos vacíen.

Robert Gordon & The Gang They Couldnt Hang o lo que es lo mismo, Jim Slim Phantom (Stray Cats) a la batería, Chris Spedding a la guitarra y Phil Greasy Carlisi al bajo. ¡Vaya cuatro patas para un banco! Con esta formación es muy difícil hacerlo mal. Mal no lo hicieron pero la desgana y pocas ganas de Robert Vago me tocaron los cojones. Veamos, tenían como cincuenta minutos y ni siquiera los completaron, pero es que encima de ser un set corto, se metió un cuarto de hora para que cantaran los demás. Realmente no esperaba que tuviera la fuerza de hace veinticinco años pero tampoco que viniera a llevárselo caliente. Digo todo esto a pesar de que sonaron en su sitio, todo superlimpio y aseado y que él sigue cantando de cojones, eso no lo esperaba. Fire de Springsteen empezó a sonar con unas leves gotas de agua sobre nuestras cabezas, Rockabilly boggie hacía mover mis pies de un sitio a otro. El final con It’s only make believe grandioso. No imaginé nunca esa canción en el repertorio. Estuvo bien pero esperaba que hubiera sido acojonante. Demasiadas expectativas. Era el artista que más ganas tenía de ver.

NRBQ o Terry Adams rock and roll quarter eran los siguientes. Aquí no se qué paso, si la teoría de la cisterna, que el sonido lejano no me enganchó, que acababa de venir de Robert Gordon y me dirigía a Bob Dylan, que no había comido en todo el día e intenté de manera inútil conseguir un bocadillo… la verdad es que a esas alturas de la película se escapan algunas cosas, yo lo resumiría en que se tienen que dar una serie de circustancias para que puedas estar atento a todos los conciertos y sabes positivamente que alguno no les vas a poder seguir, este fue uno de ellos. Supongo que hay que descansar de vez en cuando, pero es que yo ni siquiera he descansado.

Los Mochila-Man se multiplican, sus antenas con banderola parecen los coches de choque de las ferias, tras diecisiete años de ver a Dylan en A Coruña (concierto de los mil años) llegaba el encuentro. Esta vez si que me gustó, y mucho. Bob Dylan incluso rió, no transformó tanto las canciones, Don’t think twice, it’s all right o Simple twist of fate sí me costó reconocerlas pero el resto prácticamente no tuve problemas. Bob Dylan y su banda llevaban el control del tiempo de manera precisa, daban la pausa necesaria a las canciones, jugaban con ellas. Parecía Xavi cuando decide manejar los partidos. El balón es mío y yo hago con él lo que quiera. A mi equipo lo hago correr o lo freno a voluntad, yo estoy al frente, yo dirijo la situación. Además Dylan ahora está más bluesero, su voz rota de motor escacharrado, de carraca destartalada, si tiene sentido. No tiene voz pero eso no quiere decir que cante mal. Stuck inside of mobile with the Memphis blues again, Ballad of a thin man o Just like a woman pesan demasiado como para acordarse de John Fogerty, y no, no me acordé hasta el día siguiente. El final que todo el mundo esperaba con Like a rolling stone y el concierto se ha acabado. Trece canciones, demasiado poco para lo que estábamos disfrutando.

Toylet Boys parecido que NRBQ, desde lejos adivinaba la figura de unos músicos travestidos, con mucho rimel, laca y cuero para dar y tomar. Una guitarra acabada en tridente y el final con el Blitzkrieg Bop y el cantante a hombros del guitarra paseando por el foso… creo que fue algo así.

Chris Isaak bordó su actuación, este me gustó hace diecisiete años en A Coruña y me gustó el otro día. Parece que no depende de qué humor se levante ese día, lo hace siempre bien. Con él llegó la lluvia, tuvimos dos horas bastante molestas… todo se quedó a oscuras, todos mojados… parecía que Elvis lloraba desde el cielo mientras en Vitoria Chris cantaba Love me tender con voz cálida y acogedora, como quien canta una nana a su hijo. Música para corazones rotos, que viaja del country a los sonidos fronterizos, que tiene el nervio rockabilly… todo aderezado con la clase de este cantante mezcla de cowboy de película, crooner atemporal o ídolo pop de carpeta de jovencitas. Wicked Game casi me tumba, qué belleza, las cuerdas apenas acariciadas, los coros susurrados, la máquina del tiempo, el viaje perfecto, ahora soy como Bastiduxx. Pues sí, todo el mundo está llorando pero de alegría.

The Hives tan grandes como las letras luminosas que montaron en el escenario con su propio nombre. Liaron una buena, no se qué pasa que a mucha gente no les gusta… vaya cartuchos de tres minutos, uno detrás de otro, sin respiro alguno, este grupo a diferencia de otros muchos, salen con el cuchillo entre los dientes desde el primer segundo y van a por todas hasta el final, no hay ningún tipo de concesión, el que no se mueva es que no tiene sangre. Son un espectáculo, pura energía, trallazos que salen uno detrás de otro en estampida. Encima es que suenan como un cañón, ya me pasó en el FIB, salen estos y suenan mejor que el 90% que el resto del festival. Tienen himnos festivos para no parar, no es un grupo del que tendría su discografía pero para verlos en vivo no tengo dudas. Garaje rapidito, sonoro y efectivo, corto y al pie, efervescencia y excitación. Unos tíos vestidos de marineritos y un cantante que hace el ganso pero con gracia… “Ha parado de llover porque tocábamos nosostros”, “La mano izquierda tocando la mano derecha” o “con The Hives nadie puede estar quieto” fueron alguna de las cosas que chapurreó. Hate to say I told you so, Return the favour, Tick Tick Boom, Bad call o Civilization’s Dying de Zero Boys son sólo unos apuntes de lo que dio de sí su actuación.

Bad Religión eran los últimos del festival, agradecí ese lugar en el horario porque no tenía ninguna intención de verlos y pude retirarme antes… ya había acabado todo, espero el décimo aniversario con ganas, a ver que nos prepara Last Tour, mi sueño sería Tom Petty… seguiremos comentando la jugada en el foro correspondiente. Hasta el año que viene familia.

Fotos: Javier I.Ayala (Txomin)
Texto: Santiago V.M (Stoner)

12 Respuestas para “Simpatía por el AZKENA.”
  1. despachopop dice:

    Stoner logra reseñar lo que vivió. Es un cronista en toda regla. Y cada día mejor.

  2. saruman dice:

    La verdad, no lo he leido entero, aburrida y mal hilada crónica

  3. Stoner dice:

    Muchas gracias Saruman… los que la leen entera tienen los huevos muy bien puestos

  4. saruman dice:

    vaya, no llevas bien las críticas, pues lo debes pasar mal escribiendo asi stone, un saludo

  5. Stoner dice:

    te parece que no llevo bien las críticas Saruman? Joder, que doy las gracias por haberla leido, y reconozco que son densas y áridas y que hace falta mucho valor para leerlas enteras y no lo llevo bien… joder pues no se, que quieres que te cuente. Me parece genial que la gente las lea, que son bastante largas, que luego comenten que les ha gustado y que no les ha gustado me parece cojonudo, para eso están, escribo lo que vivo y no me creo en posesión de la verdad, y si te sirve para algo, creo que llevas toda la razón… yo tampoco estoy satisfecho con ella, o no tanto como otras veces…

    Un saludo

  6. fresx dice:

    Yo estoy en ello !!!!

  7. saruman dice:

    no seas tan susceptible, no hacia falta que dijeras nada ni que te disculpases, que no soy tu jefe, la verdad, si no cobras por ello y no estas orgulloso de lo que haces es un poco absurdo que lo hagas no?

    un saludo y suerte

  8. fresx dice:

    Ufffffff…… Son muchos grupos para poder resumir , peroooo…. . En este caso no puedo llevar la contraria ya que no estuve !

    De todas maneras después de leerte una cuantas veces… utilizo el traductor Stoner -Fresx y así me hago mejor la idea

    Me alegro lo de los Kiss , me da pena lo de The Damned y The Saints .

    Creo que el Azkena es un gran Festival , pero prefiero muchas veces quedarme con los recuerdos que llevare decepciones , soy un sensible .

  9. Fernando dice:

    Comparto totalmente la simpatía por este festival. De hecho el concepto en sí de festival ya me cansa salvo para ir a Vitoria. Cada año es una experiencia llena de alegría, aunque me gustaba más a final del verano. Este año, sin ir más lejos, me ha sido imposible ir. Aunque el cartel era más flojo a priori, por 6 o 8 de los que actuaron me habría desplazado sin inconveniente. Espero volver a vivir esas sensaciones tan entrañables que guardo en mis recuerdos en la próxima edición.

  10. Stoner dice:

    Aupa Fernando

  11.  
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