Micah P. Hinson

Fiesta Estrella Damm Primavera Sound `06
SABADO 18 DE FEBRERO / SALA TROPICANA CLUB
Micah P. Hinson + Erick Messler
c/Sor María del Carmen (Santoña-Cantabria)
Apertura 21:30h – Concierto 22h

Entrada anticipada ya a la venta: 12€ – taquilla: 14€
En Santander: Discos Flash
Torrelavega: Pub Velvet
Laredo: Ocumare
Santoña: Cafetería Tropicana, El Bar de Moe y Café Drum

Cartel doble de impacto envenenado. La ascensión fulgurante de Micah P. Hinson al olimpo del indie-folk veraz y descarnado ha encontrado una equivalencia que anuda la garganta en los primeros días de este año: el magistral Erick Messler, otro inadaptado estadounidense haciendo malabarismos con las cicatrices de una juventud desafortunada. Que estén la misma noche en el mismo escenario es jugar al póquer con los cuatro ases marcados. Triunfo asegurado…

Micah P. Hinson ha vivido mucha vida en poco tiempo. Tiene veintitrés años, pero a los diecinueve ya convivía con la bancarrota, tanto la económica como la otra, la emocional, casi peor de sobrellevar. Todo por haberse enamorado de la persona equivocada. Por eso en sus canciones la santa trinidad del cantautor -la soledad, el corazón roto y la pérdida- supuran tanta verdad y convicción. Micah suena como lo harían hoy los clásicos si tuvieran veintitrés años. Su debut, Micah P.Hinson And The Gospel Of Progress, fue elegido por publicaciones como Uncut, Independent y Time Out entre los mejores discos de 2004. Para la cadena de tiendas Rough Trade ocupó el quinto puesto. Esas canciones ya tienen continuidad en el nuevo EP del de Memphis: Baby And The Satellite. Sus ocho nuevas baladas suenan más atmosféricas y boscosas que las del año pasado, rasgadas sobre capas de armonía con más madeja. Destilan un nuevo tipo de consistencia y seguridad, mayor apego por la historia y por reengancharse a una tradición. ¿Qué eso que aparece en medio del tema Rescue Me? Sí, es un piano disfrazado con la melodía de Unchained Melody de Righteous Brothers. No es casualidad. El dúo estadounidense está en las enciclopedias como los padres del blue-eyed soul, y lo de Micah no deja de ser una nueva forma de acercarse a aquel sentimiento del soul hecho por blancos y para blancos. Aunque lo hace desde una perspectiva que nos hace pensar en el Van Morrison de la primera mitad de los 70. Sin gastar tanta euforia como el irlandés en Tupelo Honey ni tanto trastorno como el de Veedon Fleece… Apadrinado por The Earlies, Micah está listo para abordar a los fans de Smog, Tindersticks o Devendra Banhart.

Las amantes nunca me aman, son egoístas y libres, nos cuenta Erick Messler en una de las canciones de su debut. El resto de frases y la música caminan sobre ese tono confesional tan a corazón abierto, pero sin dramas, más bien melancólico. Tiene sólo 22 años y ha salido de Yankton (Dakota del Sur, USA), donde su infancia y adolescencia transcurrieron en el complejo de apartamentos The Royale Oaks. Canta como si Kurt Wagner o Bill Callahan tuvieran ahora 22 años y hubieran vivido en esos apartamentos. O como si Nick Drake y M Ward pudieran ser la misma persona y se lamentaran por lo mismo y de la misma manera. Como si todos ellos se hubieran emborrachado y trepado a los árboles y empezado a hacer música en ese rincón del mundo, y también hubieran sido pillados por el padre de su amigo Nick cuando hacía el amor con Annie en el asiento de atrás de su Fairlane del 66. Messler pertenece al club de los elegidos y lo atemporal, pero se expresa como si no lo supiera o no le importara. Si te imaginas la primera canción, Green Oceans, abriendo cualquier disco de Lambchop desde Thriller, cuadra. O uno de nanas que Smog aún no ha grabado. Y en Pigeons Courting y Oh Annabelle escuchamos a otro Anthony And The Johnsons, éste sin afectación ni peluca. Arreglos de todo tipo (vientos, cuerdas, rudios varios, percusiones) que más que sacar a las canciones del terreno del lo-fi, lo que hacen es reafirmarlas ahí, con su aire desprendido y de hemos-publicado-la-primera-toma-porque-era-la-más-auténtica. La mayor parte del disco fue grabado con Adam Selzer, que graba y toca en directo con M Ward, y cuenta con la colaboración de músicos y amigos que militan en bandas del underground USA (la más conocida por aquí es The Decemberists). En el fondo y al final, la sensación no es haber asistido al descubrimiento de algo revolucionario, sino haber sido seducido por un don nadie salido de ninguna parte que ha cogido la herencia de la canción norteamericana y la ha retorcido hasta sacar un pequeño tesoro de belleza desnuda y especial. Hecho con el material que se fabrican los discos de culto.

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