Foto: Kini Fernández Campuzano

Grandísimo. El músico británico Graham Foster demostró la ilusión de un primerizo y lleva treinta y cinco años tocando. Acompañado por el bajista Jose Terol y el batería Juan Alandete que sustituía a Damían García, hicieron de su actuación toda una lección, y no sólo musical.

El trío salió de Gandía a las seis de la mañana para venir a Santander. Tras trece horas de viaje (parada en la Ford por avería incluida), y después de la hora que tocaron SexπR, se suben encima del escenario y se cascan dos horas y diez sin despeinarse, de tirón, ni bises ni demás inventos. Un concierto real, sin trampa ni cartón, hecho por músicos de verdad. Al final de la actuación ni el mismo Graham sabía cuanto tiempo había tocado, prueba evidente que era la última preocupación del grupo. Me río yo de muchas bandas de las que hay ahora, pandilla de adocenados, cómodos artistas del rímel y la fotografía, totalmente huecos. El pasado viernes 25 de abril, en la sala Heaven de Cacicedo (maravilloso espacio para ver música en directo), vimos la simiente de donde sale el rock and roll, disfrutamos de un conciertazo de rhythm & blues primitivo y genuino.
Pero hubo más, fue mucho más que un concierto. Hubo un cariño y respeto bidireccional, hubo mucho humor, magia y por supuesto tuvimos una buena ración de blues. Como quiera que el público no era mayoritario, la cita se convirtió en una especie de concierto exclusivo, como una reunión privada, un gran ensayo, un directo diferente, especial y muy cercano. En el mismo tiempo que alguien levantaba el botellín y se enchufaba un trago, por el mástil de la Telecaster de Graham habían correteado infinitas notas, el sermón de las seis cuerdas. La guitarra parecía estar dando una conferencia con discurso improvisado. Con la maestría que dan los años pero con una naturalidad y feeling totalmente alejado de algo premeditado o repetido. Era como estar escribiendo un libro nuevo sobre la marcha. El artista dibujada sonidos varios, captaba múltiples matices… todo ello a pelo, sin pedales, sin ayuda externa, efectos puros que salían exclusivamente de su guitarra. Ella era la aglutinadora y gran protagonista, eso si, con el aderezo de una buena voz, una banda a la altura y toneladas de un humor muy español que hicieron una velada amena y nada pesada. Del blues más puro al más sofisticado, pasando por sonidos más fronterizos, algo de country, boggie boogie… todo un repaso a la historia. Going Back to Valencia, Technology vs people, Discover me o Angeline formaron parte del legado del artista, también cayeron versiones de Canned Heat, Beatles, Chuck Berry, Jimi Hendrix … etc. Casi al final del concierto, la banda quiso agradecer personalmente a Nacho Fernández Campuzano el empeño que ha puesto para traerlos y lo invitaron a cantar con ellos el Let it be de los Beatles. Nacho después de remolonear un rato sube y entona un resbaladizo “watchu, watchu, watchu way, let it be, let it be”. El grupo, lejos de corregirle en la siguiente vuelta hace suya esta onomatopéyica tonada y la canta con más fuerza, al final, músicos y público cantan juntos esta nueva versión por gentileza del amigo Nacho (Rory). ¡Para el recuerdo!.

Antes de que pasara todo esto los cántabros SexπR habían empezado a meter a la gente en harina y de qué manera. El cantante y guitarrista parecía un mutante de diez dedos en cada mano, bajista y batería no eran menos. No se cuanto tiempo llevarían alejados de los escenarios pero encima de las tablas no se apreciaba. Pusieron el listón bien alto y me dejaron la sensación de que perfectamente podrían defender su directo en el Azkena Rock Festival para disfrute de los amantes de este tipo de música.
No faltaron versiones de Elmore James y ZZ Top (dos a falta de una) entre otros. El aperitivo perfecto. Así pues, Artmusic puso la sala (sonó cojonudamente), la promotora Dead Sheep tuvo la idea y el valor de organizar el bolo, los músicos aportaron su arte y el público solo tuvo que disfrutar. Pocos pero bien avenidos.

Una respuesta para “Gran Ham Foster”
  1. nacho dice:

    Gracias Santi, eres el mejor reflejando los sucesos acontecidos, la fiesta que hubo allí, en la que no sobró nadie: todos participativos, no muermos como en otros conciertos que he visto, en los que los músicos, lo más que le arrancaban al público, eran dos palmadas seguidas. Obviamente todo ello debido a la profesionalidad y buen hacer de esas dos bandas de blues-rock en la que tanta fe tengo: lo mejor de Cantabria, Sex-pi-r, con lo mejor de España, Europa y parte del resto, Graham Foster Trio, que nos dieron una lección de cómo tiene que ser un concierto en condiciones, en el que son todo facilidades para los organizadores y satisfacciones para los asistentes. Ambas bandas se llevan un 10 y el público… un 11.
    A los que no estuvieron sólo quiero decirles que lo siento, siento mucho que se hayan perdido algo inigualable. Qué coño: ¡QUE OS DEN!

  2.  
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