“Hay un bar en Torrelavega que pone los cubatas a 2.50”
Cronica por Phil Spectrum

Foto por Robreto

Foto: Robreto

Con una frase como esa es fácil dejarse llevar. Y lo cierto es que no fue así, me habían engañado de la manera más vil. Bueno, en realidad no: el bar ya no existía, o al menos no en la misma forma. En cualquier caso era noche de sábado y la excusa no era otra que la de ir a ver el concierto de Joe Crepúsculo con Alacrán. Un plan que suena brillante, máxime si hablamos de la medianoche (y su consecuente desinhibición) como horario previsto.

Gracias a asociaciones como Industrias Portugal o Cultura Sin Techo, y también al curro de locales como el Musli o La Rasilla parece que la cuenca del Besaya pasa actualmente por una buena época en lo que a música en directo se refiere. Y ahora se suma a ello el Feeling, un nuevo espacio en la zona cuya carta de presentación ya deja claro que los conciertos van a ser una parte importante de su oferta, decisión de la que no puedo más que alegrarme.

Así pues eran las doce de la noche y allí estábamos como un clavo. El local, aún a medio llenar, nos permitió coger sitio frente al escenario, situado en el centro del mismo. No tardó demasiado en hacer aparición el señor Crepus, ataviado con una vestimenta entre lo hippie sesentero y el malo de Karate Kid.

Con la sala ya a rebosar y después de solucionar un pequeño problema con el micro, la maquinaria del sonido empezó a arrancar. Canciones como Nuevo Amanecer o Toda Esa Energía se dejaban caer mientras la electricidad inundaba nuestros cuerpos. Y es que hay que ser de piedra para aguantar sin dejarse llevar ante la sobredosis de temazos que Joe Crepúsculo tiene en la recámara. No tardó en entrar en escena el señor Vigalondo (a.k.a. El Alacrán) para deleitarnos con sus bailes entre Tony Montana y Locomía. Una auténtica gamberrada, sí, pero una gamberrada frenética: un Baile de Robots con un poco de La Canción de tu Vida y Tus Cosas Buenas, una sorpresiva versión de Al Alba de Aute o una coreada Baraja de Cuchillos entre otras, poniendo la guinda final del pastel con Mi Fábrica de Baile que sin duda es ya un clásico nacional en cualquier pista de baile que se considere con derecho a ostentar semejante título.

Foto por Robreto

Foto: Robreto

Comentar que el sonido fue bastante mejorable en líneas generales, aunque esto no resultó impedimento alguno para caer rendido ante la música, sin poder parar de despegar los pies del suelo. En definitiva, una noche de las que gusta tener, y de las que espero que el Feeling pueda seguir dándonos mucho tiempo.

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