EBROVISION

Sabemos de sobra que las cosas están muy mal para la gente en general y para el sector de la música en particular, así que no deberían extrañarnos las noticias que decían que el Ebrovisión estuvo a un pelo de no llegar a celebrar su edición del 2012 por problemas económicos. Afortunadamente las cosas se arreglaron y el festival ha vuelto a traernos a la localidad burgalesa de Miranda de Ebro, paradójicamente, justo cuando se aplicaba la tan temida subida del IVA. Y es que la terrible sombra del contexto económico actual planeó sobre todo el festival; de hecho, fueron varios los grupos que durante el fin de semana hicieron llamamientos casi desesperados a apoyar la escena independiente antes de que entre en peligro de extinción.
Pero a pesar de las dificultades la gente del Ebrovisión no ha querido renunciar al espíritu del festi y han logrado una programación equilibrada, en la que la presencia de artistas internacionales ha sido anecdótica, pero la acertada selección de los nombres medianos y pequeños han logrado un cartel en el que el interés no se agota en los valores seguros que todos ya estamos aburridos de ver.

La Fábrica de Tornillos

Aun así, más allá de lo meramente musical (donde hubo sitio para grandes satisfacciones), a los habituales de la cita de mirandesa les pareció que la de este año ha sido una edición marcada por las ausencias. La más notable fue la de nuestro compañero Stoner, uno de los mayores defensores de esta cita en Cantabria y que por primera vez en muchos años no va a escribir esta crónica. Pero también se veían huecos en la zona de acampada y en los aparcamientos, entre los puestos del mercadillo o en los espacios dedicados a los patrocinadores. Vamos, tampoco es que el festi estuviera vacío, pero como todo en este 2012, ha tenido un aspecto un poco más apagado que en ediciones anteriores.

Pero no nos perdamos, que aquí hemos venido a hablar de música. Los conciertos del jueves se celebraron en la Fábrica de Tornillos, y llegamos ahí justo cuando Chinese Christmas Cards arrancaban con su actuación. El trío barcelonés hace un pop sencillo de bellas melodías en la onda de Snow Patrol o The Postal Service, pero lo hacen sin demasiada convicción y les faltan buenos temas. En general quedó un concierto un poco soso, como si estuvieses oyendo todo el rato la misma canción en repeat.

Nudozurdo

Nudozurdo

Otra cosa muy distinta fue lo que hicieron Nudozurdo, que saben cómo llevar al escenario su propuesta y hacerla creíble. Su sonido es cerebral, arisco y violento, incomodante y amenazador, y reivindica eso que fue la escena independiente española de los 90 y que en medio de los sonidos edulcorados que lo petan hoy en día parece casi de otra galaxia. Un sonido que se construye a base de aguantar la tensión para ir levantando muros de ruido a un volumen atronador. Con el mini LP ‘Ultrapresión‘ -el nombre les va como anillo al dedo- debajo del hombro recién salido del horno, no se olvidaron de ninguno de sus hits de ‘Tara motor hembra’, ‘Nudozurdo’ y ‘Sintética’. Tan solo se les puede echar en cara que ahora que funcionan como trío no alcanzan un dominio tan rotundo de su sonido como cuando tocaban con dos guitarras. En cualquier caso, siempre se agradece un poco de violencia.

Lo mismo que siempre es agradable ver tocar a un grupo que se nota que se lo está pasando bien. Y en el concierto de Ellos había mucha felicidad sobre el escenario. Bueno, al menos en el 50% del grupo: al cantante Guille Mostaza se le veía bien feliz, mientras que su guitarrista Santi Capote hacía gestos de desaprobación ante la actitud de su compañero. Fuentes cercanas al grupo afirman que Guille se había tomado “un whisky” antes del concierto y debió de ser eso lo que le llevó a improvisar continuamente, a cambiar el texto de las canciones (tocaron dos veces seguidas “Diferentes” y no tengo muy claro qué letra cantó ninguna de las dos) o directamente a parar de cantar para ponerse a contar chistes ininteligibles. En cualquier caso todo esto me resultó muy divertido; Ellos son un grupo de pop puro, hedonista y desenfadado, y como tal espero que sus conciertos no sean precisamente espectáculos sesudos y serios. Pero bueno, esperemos que no repitan esta escena muy a menudo, que este es un chiste muy viejo y pierde su gracia muy pronto. Eso sí, quedarán grabadas en nuestra memoria escenas como la de Guille subido a las vallas frente al escenario mientras alguien del público simulaba hacerle una felación, hasta que la marea humana de las primeras filas terminó por poner ante su cara la entrepierna de otra persona a la que el propio Guille terminó por fingir que le devolvía el favor sexual. Para bien o para mal, uno de los momentos del festival.

Texto: Roberto Palacios y Carlos Caneda.

Crónica del viernes del Ebrovision
Crónica del sábado del Ebrovision

Una respuesta para “Ebrovision 2012 – 1ª Parte: jueves 30 de agosto”
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