Desde que se publicó el año pasado en nuestro país, Fun Home, el comic creado por Alison Bechdel, no ha hecho más que recibir apasionados elogios. Bueno, tampoco seamos cerrados: las alabanzas y los premios comenzaron a lloverle desde que vio la luz en Estados Unidos en el año 2006. Puede que ya se haya hablado mucho sobre Fun Home, pero, a riesgo de resultar redundante, no quiero dejar de recomendar esta joya.

Tras el suicidio de su padre, Alison vuelve la vista atrás para repasar su vida y la de su familia. La vida homosexual que su progenitor había intentado llevar en secreto y que no le reveló hasta pocos días antes de su muerte sirve como hilo conductor de los recuerdos y reflexiones de la autora, y determina mucho de lo que se va a contar: una infacia insatisfecha, una familia no-feliz, los sentimientos reprimidos, la presión social que estigmatiza al diferente. El título, “La casa de la diversión”, es una referencia irónica al antiguo edificio donde Alison vivió durante su infancia, y que también albergaba el negocio familiar, una funeraria. Con la cercanía de la muerte como una constante en casi todo lo que se nos cuenta, es fácil entender el subtítulo del comic: los Bechdel son toda “una familia tragicómica”. Por desgracia, la dimensión trágica desequilibra la balanza, y hace que lo cómico sólo sea un alivio pasajero para existencias frustradas, sombrías como el dibujo en apagados tonos de gris azulado.

La narración fragmentada, a partir de recuerdos ordenados en flashbacks, le permite a la autora perderse en digresiones, detenerse en asuntos aparentemente triviales, o retomar desde otra persepectiva momentos ya narrados. Así, las más de doscientas páginas de la obra se convierten en un retrato exhaustivo, en el que Alison, narradora de su autobiografía, queda casi como un personaje secundario. Sus juegos infantiles, su adolescencia, su descubrimiento del mundo, su salida del armario, actuarían como un espejo que refleja la existencia de su padre y proyecta su espectro sobre el resto de personajes.

En los últimos años la novela gráfica ha alcanzado un cierto auge como formato comercial en nuestro país; no hace falta más que echar un vistazo a las estanterías de cualquier librería especializada y ver cuánto terreno le ha comido al comic book tradicional. Las implicaciones de este cambio darían para hablar largo y tendido, pero creo que este no es el momento. El tema es que, más allá de la transformación de la apariencia física de los ejemplares, algunos autores han tomado conciencia de que sus comics pertenecen a un género literario más, y empiezan a concebir su obra como algo cercano a la novela adulta en cuanto a lenguaje y estructura.

Fun Home va más allá. Las referencias literarias llenan sus viñetas: Camus, Proust, Henry James, Scott Fitzgerald, James Joyce, Oscar Wilde, La Familia Adams, El viento entre los Sauces, James y el Melocotón Gigante… Algunos aparecen de forma explícita, otros no tanto. Por otro lado, bibliotecas y librerías son escenarios recurrentes durante toda la obra, el padre de Alison es profesor de inglés, su madre actriz de teatro… Para alguien como yo, que me tiro media vida enterrado entre libros, este comic me resulta terriblemente cercano

Prefiero no entrar aquí a desmenuzar “Fun Home” más a fondo; mejor que cada uno lo descubra por sí mismo. Sólo pretendo recomendar esta obra grande e íntima, compleja, sensible, que se presta a múltiples lecturas. Enormemente disfrutable.

“Fun Home. Una familia tragicómica” está editado por Mondadori-Reservoir Books

2 Respuestas para “Fun Home”
  1. […] páginas hasta acercarse al nivel de calidad que consagró a la autora en el maravilloso “Fun Home”. El conjunto de “Unos bollos…” es bonito y está divertido, aunque creo que se disfruta […]

  2.  
Deja una respuesta

XHTML: You can use these tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>