Hacía tiempo que no hablábamos sobre comics por aquí; para que no se pierdan las buenas costumbres, volvemos a hacerlo. Hace unos meses llegó a las librerías “El manual de mi mente” de Paco Alcázar (Cádiz, 1970), donde se recopilan un buen puñado de páginas de este autor.

Puede que algunos identifiquen a Paco alcázar como el 50% del recientemente desaparecido grupo Humbert Humbert. Pero antes de esto, ya se había hecho con un cierto nombre como dibujante de comics. Desde mediados de la década de los 90 sus dibujos han ido apareciendo regularmente en las páginas del desaparecido El Víbora, en El Jueves, Nosotros Somos los Muertos o El Manglar, además de colaboraciones ocasionales con publicaciones más masivas. Aparte, según la biografía que viene en la solapa de este tomo, tiene publicados al menos un par de álbumes que ahora no recuerdo que hayan pasado por mis manos.

Paco Alcázar se autodefine como autor de humor, y como tal sus páginas supuran negro sarcasmo, un sentido del humor cruel y a menudo abiertamente ofensivo. Historias humillantes sobre personajes humillados, dibujadas con trazo naïf y descaradamente feísta, en una salvaje sátira moral abiertamente nihilista,. Su narración es directa y contundente, lo que viene en gran medida determinado por el formato en que se ha ido publicando su obra, desperdigada en cientos de publicaciones. Así, “Todo está perdido”, la primera parte del tomo, es una recopilación de tiras de viñetas; la segunda parte, “Mecanismo blanco”, cuenta historias de una sola página; y en el resto del volumen, el capítulo más largo debe de rondar las diez páginas. Así, no hay mucho espacio para florituras narrativas, se va al grano y pista.

Pero el hecho de que hasta ahora estos comics hayan aparecido de manera dispersa añade más valor a esta recopilación (en una edición bastante cuidada, por cierto, a todo color, con su introducción y su índice detallado), ya que nos permite tomar una perspectiva más global de la obra de Alcázar.
Aquí podemos encontrar el espíritu del Daniel Clowes más demenciado, el del surrealismo extremo de “Como un guante de seda forjado en hierro” o las historias más desquiciadas de “Bola 8” (a los que seáis fanáticos de Clowes, el guiño en la portada interior del tomo os resultará más que evidente). También vemos el espíritu de estupidez insultante presnete en los primeros trabajos de Charles Burns (“El Borbah“); realidades imposibles casi dignas de David Lynch -los retratos familiares parecen salidos de “La cabeza borradora”-; el gusto por la deformidad física y neurológica, por las mutaciones y mutilaciones, que casi evocan a David Cronenberg… Aparte, por supuesto, de la cercanía a dibujantes de su generación con los que ha compartido páginas: Miguel Ángel Martín, Tamayo, Pedro Vera

Vamos, diversión y mala hostia a puñados. Lectura más que recomendada para ti, amante de lo grotesco.

El manual de mi mente, una selección de Paco Alcázar 1997-2007” Reservoir Books, 2008. 170 páginas.

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