We Used To Party es una iniciativa de Houston Party Records que consiste en ver artistas actuales interpretando en directo su disco favorito de toda la vida. En Santander ya habíamos tenido a Giant Sand haciendo “At San Quentin” de Johnny Cash o a The Posies interpretando “A Catholic Education” de Teenage Fanclub. Delfuego producciones programaba ahora a Chuck Prophet, al que después de su show del otro día en Santander le puedo llamar sin ningún problema Chuck Perfect. Del componente de Green On Red ya tenía bien tomada la matricula, no en vano, en el 2005 nos regaló en Santoña uno de los mejores conciertos que he visto yo jamás en una sala, en aquella ocasión era presentando su disco Ages Of Miracles. De la banda acompañante, The Missión Express, no repetía ni uno.
El pasado 5 de enero Chuck eligió London Calling de los Clash.

No se si con un disco tan bueno cualquiera lo hubiera hecho bien o la dificultad es doble. Los Spanish Bombs lo clavaron, convirtieron la Black Bird en un recinto para el combate y el mito de los Clash se hizo todavía más grande. Teniendo en cuenta que el álbum del que hablamos tiene treinta años ya a las espaldas y viendo como puede quedar a día de hoy una revisión, sólo cabe quitarse el sombrero. Seguramente el verdadero valor de los discos se comprueba así, tres décadas después, viendo como aguanta el paso del tiempo, dándose cuenta que por muchos años que pasen, no hay tantos grupos que den réplicas así…

De primeras Chris Von Sneidern acústica en mano, empieza con la ingrata labor de telonero, con un set calmo, para no fundir al personal, y con algunas partes bastante interesantes como cuando hizo el Ballad of El Goodo de Big Star, que me tuvo un buen rato con el estribillo en la punta de la lengua diciendo “joder, ¿De quién era esta?”… no fui el único. CVS luego fue el segundo guitarra de los S.B. e incluso la voz solista en canciones como Lost in the supermarket o The Card Cheat.

El London Calling fue ejecutado de manera fulminante en el mismo orden y sin ningún parón, con una profesionalidad y cariño que obtuvo una respuesta positiva y unánime por toda la audiencia. La sala llena, los puños en alto y los himnos automáticos e instantáneos, martilleando de manera interminable nuestra memoria. Unos bailaban, otros cantaban, la mayoría reía, pero nadie fumaba. Del Rockabilly pegajoso de Brand New Cadillac al Ska contagioso de Rudie Can’t Fail… Spanish Bombs sinónimo de fiesta y celebración… “yo te quiero infinito, ohh mi corazón” parecía salirle del alma. El bueno de Chuck esta vez no se comía a los niños, estaba relajado y no paraba de sonreír, parecía pez en el agua. Con Lost in the supermarket mis pies se deslizan suavemente por encima del suelo, está claro que tocaban todos los palos, un grupo bien ecléctico, sin duda. Clampdown es puro nervio, la sala estaba cargada ya de energía y la adrenalina salía a borbotones por encima de nuestros cuerpos. Teclados, batería, bajo, guitarras, voces… estaba todo en su sitio, el sonido acompañaba, todo perfecto salvo que al día siguiente yo madrugaba. Entre muerte y gloria eligieron llenar de gloria a los homenajeados. Revolution rock a golpe de cadera y el maravilloso riff de Train in vain me pone el corazón a dos mil… la cosa va a acabar pero ha sido tremendo.

Chuck no hizo nada de su repertorio, no hubiera estado de más pero London Calling tiene diecinueve canciones y en la interpretación expusieron tanto que tampoco se puede reprochar nada. Al final de premio, Chuck recibe un roscón de reyes y posa sonriente para todo el mundo. Sobre el “speech” de Johnny Green entre las dos actuaciones no diré mucho porque creo que poco aportó.

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