El viernes 2 de marzo aterrizaba en Santander la gira de presentación del primer disco de Corizonas (The News Today). Aunque no al cien por cien, ya que falta el batería de Arizona Baby, se puede decir que el grupo es la fusión de estos con Los Coronas. La prolongación natural de aquella gira de “Dos bandas y un destino”. Aquí han hecho un disco con canciones propias. En poco tiempo han recogido muy buenas críticas y había cierta expectación. La suficiente para llevar el evento al Espacio Santander del parque de Las Llamas.


Ángel Stanich abrió el concierto, un breve aperitivo, creo que tocó tres canciones. Lo poco que investigué me descubrió que es un artista cántabro afincado en Valladolid, algo así… A mí me recordaba a Quique González pero con una voz mucho más difícil y peculiar. No puedo decir mucho más.

Sólo con ver el muestrario de instrumentos que había en el escenario y mis colmillos se empiezan a afilar. Todo muy apetecible. La “intro” inicial con los músicos haciendo su aparición escalonadamente, como caerse a una marmita llena de ácido, los pies quedan clavados al suelo, la música exige ya un pequeño ejercicio mental, que a modo de calentamiento, está muy bien. La catarata de imágenes y sonidos que nos acompañó desde el segundo uno, requería ir entrando poco a poco, evitando cualquier corte de digestión. Ya no es que los músicos sean muy buenos, que lo son, es que el pequeño cancionero que atesoran con un solo disco mete miedo, tengo que reconocer que aquí no hay consenso absoluto pero no me siento tan sólo. (Ayer rondaríamos los 350 aproximadamente, que para los tiempos que corren, no es mala cifra). En directo hay que sumar el trabajo audiovisual de Héctor Delapuente que, sin duda, merecería un “Goya” si se contemplara una categoría para este tipo de realizaciones. Corizonas son la banda sonora ideal para Héctor o Héctor son los ojos de Corizonas. En cualquier caso, la fusión es perfecta. Un día después no imagino el mismo concierto sin las imágenes. Como si todo formara parte de una unidad indivisible. La sensación final es que esa combinación fue un viaje sensorial profuso y realmente excitante. Un revolcón a los sentidos. Las orejas bien abiertas, los ojos no son menos, estilo Malcom McDowell en La Naranja Mecánica. Montañas y ríos, tacones y chasquidos, pantalones acampanados, pubis selváticos… siniestros aquelarres, baños de vida y color, las noticias de hoy y las de ayer también, halcones, huesos, lenguas de fuego… Después de semejante baño, todos convertidos.

Con todo y con eso, me faltó algo… lo que no es música, ni técnica, ni sonido ni pose, lo que no depende ni de la actitud ni del conocimiento… lo intangible. El público (me incluyo) no estuvo especialmente bullanguero, no se desató, no hubo un contagio masivo y despiadado. A veces pasa, que ante exhibiciones como la de ayer, quedas tan epatado, boquiabierto y exhausto, que parece que si te pinchan no sangras, es como si la fuerza centrífuga de encima del escenario, te dejara seco, sin energía o sin la energía necesaria para remontar tantas sensaciones. Puede también que al ser un sitio más grande, haya menos presión, cueste más que el placer personal acabe en celebración comunitaria. Por momentos tuve la sensación esa de cuando la afición del equipo local no anima porque la superioridad es tan manifiesta que sabe que el partido acabará a su favor y por goleada. Cuando Javier, al final del concierto preguntaba si estábamos vivos no hubo una respuesta atronadora… es verdad, no estábamos muertos pero ni siquiera parecía que estuviésemos de parranda. No se, lo mismo es una sensación personal porque me consta que el grupo sí quedó muy satisfecho de la respuesta de la gente.

Corizonas tiene muchas balas en el cargador, disparan folk americano refinado, música fronteriza y camaleónica, rockabilly pantanoso, country asilvestrado, algunas gotas de psicodelia… Hay crudeza y oscuridad pero también luz y campo abierto. El recorrido sonoro es rico y variado, en mi opinión, inapelable. La suma de las individualidades hace un bloque homogéneo y bien definido. En lenguaje culinario, los mejores huevos y las mejores patatas no siempre consiguen la mejor tortilla. En este caso, estoy convencido que sí. Si no fuera suficiente con temazos como Hey, Hey, Hey (the news today), Run to the woods, Hotel Room, The falcon slepps tonight, Run to the river o I wanna believe, por poner solo algún ejemplo, también nos deleitan con unas estupendas versiones del Runaway de Del Shannon, el Wish you where here de Pink Floyd, el Suppernaut de Black Sabbath o el Shakin’ all over de Johnny Kidd and the Pirates entre otras… sin olvidarnos de Shiralee de Arizona Baby. Creo que por doce euros no se puede pedir más. Hagamos caso al llamamiento de Fernando Pardo al final de la actuación. ¡No dejéis de apoyar la cultura, es de lo poco que nos queda!

Fotos: Gonzalo Valencia (Loxza)
Texto: Santiago V.M. (Stoner)

3 Respuestas para “Viaje sensorial. (Corizonas. Santander 02/03/12)”
  1. Ana dice:

    Yo quede alucinada. Aún me resuenan sus canciones en la cabeza aunque es verdad que estuve alucinando mas que disfrutando. Pero al dia siguiente lo recordaba como si hubiera visto una pelicula. Curioso porque aun asi creo que es el mejor concierto que vi en mucho tiempo.

  2. Marcos dice:

    Se de uno que quedó impresionado y compró un sombrero de vaquero y que va a vender el Engl para comprar un Vox blanco.

  3. Stoner dice:

    Realmente fue un gran concierto, y el disco es un discazo… yo espero más entregas. La cosa promete

  4.  
Deja una respuesta

XHTML: You can use these tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>