Junto a The Black Crowes grabó The Southern Harmony and Musical Companion, uno de los mejores discos de rock de los 90…

VIERNES 16 DE NOVIEMBRE
Apertura de puertas, 21:30h – Concierto, 22h
Anticipada 17€ – Taquilla 20€

Ant. en Santander: Discos Flash y Café Deco
Torrelavega: Pub Velvet – Laredo: Café Ocumare
Santoña: Café Drum, Café Al Alba y Café Tropicana

Con Marc Ford sobran las presentaciones. Alma mater de Burning Tree, guitarrista de The Black Crowes, fundador junto a Allen Woody (Gov´t
Mule) de Blue Floyd, y por si esto fuera poco, en sus discos aparecen colaboradores de lujo como el desaparecido Allen Woody y Matt Abts de Gov’t Mule, Gary Louris (Jayhawks), Craig Ross (guitarrista de Lenny Kravitz) o el mismísimo Ben Harper, de quien fue guitarra solista de su antológica gira mundial en el año 2003.
El angelino dio su último concierto con The Black Crowes en 2006. Giró con la banda norteamericana por todo el mundo, vendiendo millones de discos y convirtiéndose en el grupo de rock más potente y relevante de las últimas dos décadas, con clásicos como Southern Harmony and Musical Companion, Amorica, o Three Snakes and One Charm. De la época gloriosa con los hermanos Chris y Rich Robinson, y tras un
paréntesis de varios años, queda para la posteridad la anhelada reunión de The Black Crowes y su tour del 2005, con cinco noches seguidas de concierto en el Fillmore de San Francisco, grabadas y editadas en el DVD de directo del grupo: Freak n’ Roll… Into the Fog. Ahora llega con su banda al completo y el álbum Weary and Wired (Blues Bureau, 07), que le confirma como uno de los más importantes guitarristas de rock. Marc reclutó a antiguos compañeros de Burning Tree: Mark “Muddy” Dutton y
Doni Gray para empezar a trabajar en el disco. Los temas son más rockeros y duros que los Black Crowes y los aires country de su anterior álbum, It’s About Time, han desaparecido… Tiene ese aroma de banda tocando en una sala, que es exactamente como se grabó la mayor parte del disco. He estado sobrio bastante tiempo y estoy
volcado en tocar, totalmente concentrado y más fuerte que nunca, dice Ford. No hace mucho llegué a la conclusión de que toda mi identidad está ligada a ser guitarrista, así que mi identidad se sacudió con los conciertos que conseguí. Finalmente me di cuenta de que no tengo que tocar si no me apetece, así tocar no me limita y me hace esclavo, es solo algo que me gusta hacer. Puedo coger esa energía que dedico a la música y dedicarla a lo que quiera. Yo no hago rock. Es rock and roll. El roll es donde está el blues, el gospel, el swing. Es el alma. Desde la
portada, sencilla y de gran fuerza, entrevemos un homenaje al rock de siempre, las historias cotidianas, un aura de perdedor que rodea a Ford, un disco para disfrutar despacito y que golpea de inmediato. La energía de Featherweight Dreamland y Don´t Come Around nos traen un Ford rockero, mientras otros más intimistas -Dirty Girl o The Other Side- llevan un destello melancólico de sonido folk americano. Destacan Smoke Signals, con magnífico solo, y la instrumental Greazy Chicken.

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