Fotos: Stuart Macdonald
Texto: Santiago V.M. (Stoner)

Y en este festival, lo normal es tener el ánimo por las nubes. Allí en Miranda De Ebro, a cuenta de sus gentes, sus bares y su comida, el buen rollo se multiplica exponencialmente. Lo normal es llegar a los conciertos ya con el corazón contento y el estómago lleno… o el corazón lleno y el estómago contento. Aquí el orden de los factores no altera el producto.
Después de salir de comer en La Fundición ya todo pasa a un segundo plano ¡Cómo si tocan Manos De Topo después! La parrillada de verduras quedará en mi recuerdo como uno de los momentos culmen de todo mi historial ebrovisivo. Y no fue lo único. En la terraza del Tangente se está como en casa y eso que no tiene vistas al mar… allí pasamos la tarde hasta que una ligera llovizna nos obligó a entrar. Daba igual, desde dentro teníamos la música de las bandas que sonarían ese año.

Ya anocheciendo, el encuentro con los viejos amigos que vemos casi de Ebro en Ebro, nos disponemos a acercarnos a La Fábrica de Tornillos. Antes, un señor con gafas que no paraba de agitarse, repartía flyers de José Domingo recomendando a todo el mundo no perderse su actuación. Aún recuerdo cómo lo vendía, como desde el puesto de una pescadería y con una voz similar al Chapis (Aquel presentador del programa ¡Qué me dices!) animaba al personal “No se pierdan a José Domingo señores, es la ostia… psicodelia mediterranea, van a alucinar señores…”. Aquel hombre era su manager, manager también entre otros de Albert Pla.
Pues bien, durante la actuación y después de la misma, todas las veces que me le encontré por el festival, le tuve que felicitar y decir “El José Domingo este es la polla con cebolla”. Si amigos, allí tuve esa sensación tan placentera que se produce a veces… ir a la aventura, sin apenas conocer al artista y salir literalmente con el culo del revés. Era el primer concierto del Ebrovisión. Cuando acabó dijimos algo así como “Puede que hayamos visto ya el mejor concierto del festival”. Para entendernos, al final de los tres días compartiría el hipotético galardón de mejor actuación con dos o tres grupos más pero además, se llevó claramente ese de “Grupo sorpresa o grupo revelación”. Como siempre, hablo desde mi valoración personal.

JUEVES 5 DE SEPTIEMBRE

¿Cómo explicar a la gente a qué suena José Domingo? Creo que es mejor no hacerlo, es un artista inclasificable, no se si acertaría diciendo que puede ser una mezcla entre Bowie, Triana, Radio Futura, Tom Waits y muchas cosas más. Curiosa mezcla, desde luego. De los grupos de ahora puede tener algún punto en común con Pony Bravo. Fue un “viaje” en toda la regla, sin ayudas externas. Hay música que tiene la capacidad de dejarte en otro estado, como en una placentera anestesia. Allí arriba sólo faltaban las hogueras y una marmita llena de ácido. Estaba atrapado, como en una corriente que te arrastra cada vez más adentro, imposible escapar. Las guitarras suenan a gloria, el cajón zumbaba de lo lindo, de vez en cuando una voz aflamencada hacía volar su “quejido”. Los desarrollos instrumentales, las progresiones hasta dejarte K.O. Estábamos viendo el típico grupo que además de hacer música, hace cosas con la música. Juegan con ella, la trasforman… al final consiguen hacer magia. Dime que si fue el éxtasis total (Dime si, que hay muchos más colores que el negro, dime que no, que sólo es tener ganas de verlos) Como mirar el Paint is black desde el otro lado y con un sonido de aquí. Hipnotizado y feliz.

El mató a un policía motorizado también debieron cargarse alguna pantalla. Aquello rajaba bastante, un sonido molesto provocado seguramente por la potencia y volumen que pusieron. Como quiera que las canciones las había quemado bastante en los meses previos, los disfruté pese a todo, pero pudo haber estado mucho mejor. Hubo distorsión, volumen, ruido del guapo y claro, canciones… Tienen temas bien interesantes como la velvetiana Más o menos bien, Yoni B, Nuevos discos o Chica rutera por poner algún ejemplo. Eso sí, con menos barullo la cosa resulta más interesante, sólo hay que escuchar los discos.

Izal ni me van, ni me interesan, ni los entiendo. Me parecen un híbrido facilón entre Vetusta Morla o Supersubmarina. Vamos, que tenían pocas opciones de engancharme y no lo consiguieron. Lo poco que estuve me pareció un chapapote indigesto. Entiendo que lo mismo el problema es mío, la gente parecía encantada.

Yo por no sentirme tan extraño opté por irme a la Orosco a acabar el jueves. Tampoco es que Dj Amable me pareciera gran cosa pero por lo menos pude departir un buen rato con Alberto, uno de mis mirandeses favoritos. . . Era hora de volver a la pensión Conchi. Al fin y al cabo quedaban los dos días fuertes.

VIERNES 6 DE SEPTIEMBRE

Parece que las grajeas de Resalim hoy no han funcionado, lo hacen más o menos el 80% de las veces, pues este viernes pertenece al 20%. Traté de pasarlo como pude, de nuevo en la terraza del Tangente, esta vez si, con un sol reponedor.
Hay ciertas tradiciones en Miranda que no me gusta saltarme, algún año por motivos ajenos a mí, he tenido que hacerlo, pero siempre que puedo paro en La Roca a degustar esos mejillones de roca tan ricos. Se comen como pipas y eso que según la dueña no eran los mejores que ha comprado. Un excelente tomate de su propia huerta nos sirvió de colchón perfecto para una ensalada/salpicón que resucitaba a un muerto, y yo estaba bastante cascado. Las albóndigas acabaron de llenarme la panza. Nos despedimos hasta otra que espero sea pronto… (Tengo que decir que La Roca es el sitio donde más limpia he visto la vajilla en toda mi vida).

Otra cita ineludible es la sobremesa en La Tertulia, sobremesa que suele acabar justo casi antes de subir a los conciertos, es decir… 19:30 aprox. Ese sitio es a Miranda lo que para mí era el Factory en Santander, me encuentro muy cómodo. Además, como quiera que todavía el viernes la gente está llegando, digamos que tenemos el bar a nuestra disposición y las camareras también. Blanca, la dueña del garito, nos desmenuza la historia del festival, de la asociación Rafael Izquierdo, nos cuenta todo los que ha programado en su bar, en definitiva, nos pone al día de todos los chismes musicales que rodean la zona. Como un Sálvame en clave de música. Miranda tiene el encanto de los pueblos pequeños, aquí todo el mundo se conoce. Por ejemplo, ese señor tan curioso, Pedro Páramo, el manager de José Domingo, fue pareja de Blanca y consiguió que vinieran a tocar muchos músicos a la Tertulia. De ahí que Albert Pla haya pasado por allí. Cristina tomó el relevo de Blanca y como otros años, nos siguió dando cuerda, que allí se estaba a gusto y no nos pensábamos mover. Yo volvería a Miranda sin festival por medio, sólo por poder revivir estos momentos más a menudo.

En el Multifuncional los Jero Romero (así denominó a su banda el artista toledano) abrieron como sólo pueden hacer los grandes. Ese concierto fue tan redondo que se hubiera podido escuchar a cualquier hora y en cualquier formato. Por la mañana, en la calle, en un bar, en horario de cabeza de cartel o cerrando el festival. Se hubiera adaptado a cualquier cosa porque las canciones sonaban maravillosamente y los músicos hacían que la música estuviera realmente viva. Es curioso ver cómo se colocaban todos juntos, como en corro, ellos en el centro, el escenario les sobra por todos los lados. En un principio se puede sospechar “les queda grande”. Pues no, nada más lejos de la realidad. Toman el núcleo central del escenario y arrimando todos el hombro a la vez, se lo comen… Yo veo el espíritu de los músicos callejeros, de los que se ganan el pan tocando en plazoletas y callejas. No sólo eso, también la fuerza y armonía de los grupos hippies de los 60. Todos tocando, pero también, todos cantando a la vez. Esa maravillosa polifonía elevaba nuestro espíritu. Hasta silbando, hacen música.

Sobre estas canciones se puede bailar casi de puntillas, deslizándose por el suelo. Todo son buenas vibraciones y todo va dirigido con maestría por una voz que siempre me pareció especial. Cante en inglés o en castellano, Jero lo tiene. Devolverte sube como una bebida burbujeante. Ya te lo decía yo nos envuelve de melancolía… aquí hay algo de “marcha fúnebre”. Da igual, la canción es preciosa y se puede bailar abrazando el aire. Charlie Bautista está arriba, si Charlie está arriba es fácil que la cosa vaya bien… Túmbate o Desinhibida fuero otras de esas pequeñas joyas de valor incalculable. No se me ocurre una manera de empezar mejor el viernes.

Llegaron una de mis bandas favoritas, L.A. Dieron un directo emocionante, muy intenso. Las canciones que en disco ya son realmente importantes, en directo ya alcanzan una épica digna de grupos que están en otro nivel. Porque sabemos que los mozos son mallorquines, si no, este grupo te lo pueden traer del otro lado del charco con vitola de cabeza de cartel perfectamente. La gente los está empezando a valorar, tienen trazas de hacer algo grande. Sus canciones son irresistibles. ¡Vaya ristra de temazos! Con este grupo el cartel ese de temazo/coñazo sólo tiene un sentido. Oh Why, Under radar, Rebel, In the meadows, Crystal clear, Perfect combination, Stop the clocks, Microphones and medicines son una munición al alcance de muy pocos.

Encima consiguen un sonido epatante, los matices de la voz de Luis Alberto, a dos micros mejor. (Hemos perdido un buen batería pero hemos ganado una voz cojonuda). El sonido de las guitarras subía del centro a los laterales como dos brazos invisibles midiendo todo lo que puede dar de sí el ancho y el alto del Multifuncional. Esa descarga sonora llegaba a todos los rincones del edificio y por supuesto, de mi alma. Definitivamente, L.A. de Mallorca a las estrellas. Creo que en unos años vamos a escuchar mucho a la gente hablar de este grupo. Es mi pronóstico.

Con Chucho tuve la sensación esa de “¡Oh, qué viejo soy!”. Estábamos campando a nuestras anchas por las primeras filas del escenario. ¿Es que sólo nos interesa a unas pocas centenas? ¿Es que no saben quién es Fernando Alfaro y las páginas que ha escrito en la música nacional? Puede que no, puede que seamos ya muy mayores, no en vano, Fernando peina canas.
¿Cómo enfrentarse a la mente de ese monstruo sin resultar dañado? Imposible, sus letras son pura víscera. Encima, hemos quemado mucho sus discos desde su etapa de Surfin’ Bichos. En este caso, el repertorio fue todo Chucho, ninguna concesión a los más nostálgicos, aunque ahora mismo, el cancionero propio de Chucho es materia añeja y a desempolvar. Aquí todo huele a muerte… Un detonador de almas apunto de estallar lo dice todo, Ricardo ardiendo y todo ardiendo por las primeras filas, sobre todo cuando se ponen más punk con Alicia rompecuellos y Perruzo. Para que no todo sea destrucción Magic nos deja un hilo de esperanza. “Que lo mejor de nuestra vida aún está por ocurrir”. Aquí ya la gente se mezclaba entre sí, con bailes, besos y abrazos. Momento ideal para la exaltación de la amistad y ese placer de decir “¡Coño. Estamos viendo a Chucho de nuevo!” Espero que sea para quedarse.
El final con Ines Groizard fue bastante inesperado. Elegir algo tan crudo y oscuro para despedirse no deja buen cuerpo. Todo muy denso, plúmbeo, diría incluso que apocalíptico. En serio, parecían los Smashing Pumpkins.

Llegaron Arizona Baby convertidos casi casi en una banda al uso. Que se me entienda, no es que antes no fueran un grupo, pero de los principios a hoy, ha cambiado bastante la situación. Ahora tocan con una batería en toda regla y por primera vez, les veo con un bajista. Vamos, que no me extrañaría verlos en unos años con guitarras eléctricas, teclados y demás. Han ido creciendo en este sentido, pero no han perdido la esencia. Como novedad, de manera puntual, tuvimos a Loza (Sex Museum, Los Coronas, etc) a la batería por un percance del titular. El concierto discurrió por los cauces a los que nos tienen acostumbrados los vallisoletanos. Folk rock americano contagioso y vacilón, sonidos fronterizos, al final r’n’n de toda la vida. Por algún extraño motivo, este grupo, haciendo una música que no demanda la mayoría, sí que conecta con la gente.

Javier Vielva suele llevar al público a su terreno, y esos punteos del Señor Marrón son muy sugestivos. Al final los pies y las caderas se van detrás de la música. El tren va a toda máquina, más madera… es Arizona Baby. La verdad es que sólo faltan los indios, aunque la música tiene todo el aroma y además, hay que reconocer que Javier sabe hacerlo muy bien. La verdad es que “La única verdad” es un disco con muy buenas canciones que funcionan muy bien en directo. Lo pude comprobar hace unos meses en Santander y lo certifiqué en Miranda. Quedaron contentos hasta los que no son muy seguidores.

Pues íbamos cuatro de cuatro, y afortunadamente el señor que diseño los horarios colocó a última hora lo que menos me interesaba. Así que pude disfrutar, seguido y sin parones de unas cuantas actuaciones de nivel.
Con Lori Meyers ya no espero nada, me dan mucha pereza. El caso es que para no desentonar con el resto, tengo que decir que lo que vi me gustó. Al poco pude disfrutar de alguna del Viaje de Estudios y las otras parecía que las tocaban sin demasiado teatro, lo que agradecí. No era suficiente y el cansancio ya me tenía bastante mermado. Había disfrutado como cochino en el barro de todos los conciertos, se acumulaba todo el día y la noche anterior. A la sexta o séptima canción decidí que había que volver a coger la cama. Me fui con cierta paz por haberme ido yo, no porque me hubiera echado el grupo.

Mendetz no me interesaban mucho más, así que no tenía ningún motivo verdadero para quedarme. El sábado iba a ser un día largo…

SÁBADO 7 DE SEPTIEMBRE

Estaba bastante relajado yo en mi habitación, duchado y vestido pero sin prisas por salir… cuando miro el horario y veo que Wild Honey tocan a las 12:30. Pasaban ya diez minutos de esa hora. Me pongo en camino con la esperanza que vayan con algo de retraso. Efectivamente, cuando llego apenas hay cinco o seis personas, técnicos y camareros aparte. Lo normal es que el sábado la gente está pasando la resaca.

Está bien, porque esta actuación te dejaba sedado y se podía soportar sin que la cabeza estallara. Esto es POP con mayúsculas, luminoso, dulce y efectivo. Escuchar a Wild Honey es como comerse un bombón de Lind y dejar que el chocolate se deshaga poco a poco en la lengua. Había mucho gusto encima del escenario, la música se toma como un ejercicio mínimo y delicado, los arreglos no pueden tapar lo importante, la voz de Guille Farré. Música para desperezarse, instrumentos casi de juguete, ecos de Belle & Sebastian, Hefner, Simon & Garfunkel, voces celestiales.
Una maravillosa pomada para un cuerpo maltrecho de sábado por la mañana. Me pregunto qué diría Ken Stringfellow si escuchara este grupo. Intuyo que le gustaría mucho.

Los Coronas son unos bestias, arrasan con todo. La Fábrica de Tornillos ya estaba hasta la bandera cuando salieron. Jóvenes, niños, mayores, había de todo y la música daba para satisfacer a todo el público. Los Coronas añaden a su coctelera musical todo tipo de músicas y sonidos… pasodobles, surf, garage, western, música mediterránea. Incluso en este disco tiene tiempo para un tema más Funky/Disco o escuchar reminiscencias muy cercanas a los andaluces Triana. El recorrido sonoro y visual (Las proyecciones de Hector De La Puente son geniales) parece un homenaje a los héroes pretéritos de dentro y fuera de nuestras fronteras. Marisol, Beatles, Stones, El Vaquilla, Tarantino… infinitos personajes, músicas y al final, recuerdos bien tejidos a la piel. Estaba hecho un trapo y consiguieron levantarme el ánimo, el vello de punta unas cuantas veces. Literal.

Miras arriba del escenario y no hay ojos para abarcar todo lo que te gustaría. Tocan todos por debajo de la pata. Parece que jueguen a un deporte diferente al resto. Unos músicos tremendos, normal que Steve Van Zandt los quisiera para su sello.
Y el discurso final de Fernando Pardo… más razón que un santo. La música hay que escucharla en los festivales, pero también en otoño/invierno en salas. Si no, la cultura se va al carajo.

Una vez en la Plaza España, comprobamos que la cola ya da toda la vuelta. Hay que comer y en eso ponemos todo el empeño. Aparte que eso de ver a un grupo subido en un bus no me gusta, es imposible prestarles atención desde una fila en movimiento o a unos cuantos metros, mientras comes, de espaldas al escenario… di por perdidos los conciertos de la plaza.

Nos sentamos y Peter nos acompañó. Peter es un clásico en Miranda… es como el “abuelo del rock”. Calculo que tenga alrededor de 70 años pero en espíritu no más de 20. Con Peter he estado o le he visto en diversos momentos del festival, a la entrada del viernes, cuando nos íbamos ese mismo día, en la Fábrica el sábado por la mañana, en la plaza España, cuando nos íbamos el sábado del Multifuncional… Es un crack.
En la comida decidió que el plato de pasta era poco y se fue a por las Delgadillas, yo no pude acabar mi lomo. Mientras cogíamos camino para subir a Bayas bajo una lluvia copiosa y molesta, Peter junto con dos o tres iluminados más, bailaba bajo su paraguas enfrente de los Belöp, guitarra imaginaria en mano.
Yo no he visto cosa igual en mi vida. Se come todo el festival y aguanta mejor que nadie. Yo de mayor quiero ser como Peter.

Como digo, la tarde en la Plaza pasa entre gente que te ofrece un vasito de vino, cuando no un porrón directamente, que te ralla un tomate natural sobre un poco de pan, te dan de comer, de beber y encima les sonroja que les des las gracias. Esta gente tiene un talante cojonudo. Cada fogonazo, cada flash es una cara de felicidad… en algún caso una presencia angelical como la de Ruth. Aun me sigo preguntando como después de nueve o diez años de bajar al evento, no la había conocido todavía. Si, una década después sigo descubriendo parte de la “familia mirandesa”

En el Multifuncional abría la jornada La Bien Querida. Las dos veces anteriores que había visto a esta banda me había parecido un ladrillo de cuidado. Tengo que ser sincero, es de los artistas que más me han llegado a aburrir en un directo. Ana Fernández-Villaverde ha cambiado, ya no parece salida de una Procesión del Rocio, ya no hay un eje invisible que la mantiene sellada al escenario. Ana luce cacha, proyecta una imagen más agresiva y baila y se mueve como si estuviera disfrutando con su música, algo que antes, disimulaba muy bien. Parecía no tener sangre. Ahora sí, ahora parece Debbie Harry.

Con Ceremonia han girado hacia los ochenta y tienen un sonido más electrónico y sofisticado. La sombra de New Order es alargada… Encima han fichado al ex Manta Ray, Frank Rudow (sintes y programaciones) y la cosa funciona bastante bien.
Pido perdón por haber dudado tanto, para mí la actuación del sábado la redime de lo anterior. Cosas como Arenas movedizas o Hechicera me dicen mucho más que todo el cancionero pasado. Descubrir a los Ivy ibéricos escuchando A veces ni eso es otra sorpresa bastante agradable. Excelente canción. Temazo, que pondría el cartel.

Nunca hubiera imaginado escuchar un concierto del Sr. Chinarro con un sonido tan bueno, me quedo corto, el sonido fue cojonudísimo. Supongo que estas cosas pueden pasar en el Ebrovisión, ya estamos acostumbrados al mimo con el que trabajan este aspecto. Antonio Luque se rodea ahora además de la mitad de La Habitación Roja. (Pau Roca a la guitarra eléctrica y Marc Greenwood al bajo). No sé si tendrá que ver, pero parece una banda más sobria, más convencional, más elegante. Babieca me pareció de otro planeta. Aquello no era el Sr. Chinarro al que yo estaba acostumbrado, aquello se había pulido, se había abrillantado, sonaba aumentado, multiplicado. Tenía otra dimensión, otro pellizco, otra épica… las guitarras era cristalinas, aquello era un puto escándalo.
El rayo verde, Los Ángeles o Quiromántico fueron también de los picos más álgidos del set. Quiromántico vale un concierto entero, pesa mucho. Es una evidencia. Hubo lugar también para esos momentos más “rumberos” que tanto gustan al personal. Del montón o Todo acerca del cariño son sinónimo de juerga y alegría.

Niños Mutantes es uno de mis favoritos, lo han sido desde su primer disco, de esos grupos que realmente, no sólo te gustan, es que te emocionan de verdad. De los que te remueven cosillas dentro.
Como por Santander no pasan ni por equivocación, las veces que les he visto he tenido que tirar a Bilbao, Aranda y en Miranda (dos).

A veces me siento extraño intentando convencer a mis colegas de las bondades de la banda, el otro día, viendo la reacción de la gente, me noté menos sólo. El público se subía a los estribillos y la marea de voces se notaba ya, como en los grupos que arrastran bastante gente. Creo que están a un paso de subir el peldaño del “espaldarazo definitivo”. También es verdad que llevo pensando esto hace unos años y parece que la cosa no acaba de romper. Tengo un sentimiento encontrado, me gusta compartir con más personas eso de ¡Qué cojonudos son! pero no me gustaría que sus discos se fueran al garete como ha pasado con otras bandas.

De momento, sigo disfrutando. Canciones como Formentera me dejan totalmente a merced de su música, sin voluntad… Me muevo por inercia, suavemente, para no distraer mis sentidos que se van detrás de estrofas tan brutales como “Los columpios nunca van en la dirección que debe tomar tu vida, así que es mejor bajarse y pedir que te devuelvan el dinero y emborracharse”. Errante (canción mutante), Naúfragos, o Hundir la flota convirtieron el Multifuncional en una sóla voz. Respuesta unánime y sin lugar a dudas. “Yo no puedo darte lo que quieres porque soy mutante y mi cabeza gira locamente en sentido inverso al que lleva la órbita terrestre y eso me hace equivocarme una y otra vez…” Tengo ciertos estribillos muy interiorizados en mi ADN. Lo digo sin ambages, Niños Mutantes me vuelven loco, Las noches de insomnio me pone “Candy, Candy”… El crescendo de Volverás, la manera de escalonar las voces, esos coros… me siento muy pequeño ante algo tan bello. Me emociono sólo de recordarlo. Y sí, ¡Qué carajo! que se joda toda la banca.

Ver al gran Marín totalmente despeinado y sudando como un pollo a la finalización de los granadinos me dio la medida de cómo se lo debía haber pasado la gente. Claro que hubo otros que se fueron a las pocas canciones.

Exonvaldes es una de esas sorpresas agradables que he descubierto a raíz del festival. Me lo descargué en los meses previos y me causaron muy buena sensación. El concierto se me pasó volando, me supo a poco, me quedé con ganas de más, señal que lo estaba disfrutando. Los tiempos medios cantados en francés, tipo L’ Inertie amagan pero no acaban de dar. L’Aerotrain es otra cosa, engancha más. (También es verdad que te lleva directamente al A Forest de The Cure) Con Days los pies se van detrás de la música, la caja de pandora suelta todos los Delays imaginables y la gente entra en éxtasis. No pude evitar acordarme de The Killers. Lights es un juguetito electrónico con el que es imposible no querer jugar un rato. En ese momento son WAS los que me vienen a la memoria.
Lo dicho, de repente cuando más efervescente me sentía, descubro que el grupo está posando los instrumentos y diciendo adiós. Corto pero intenso. Espero que siendo del país vecino, tenga más ocasiones de cruzármelos en mi camino.


The Sounds pusieron patas arriba el Multifuncional, no esperaba menos aunque en algún sitio escuché que en directo eran un poco “bluf”. Hombre, no son unos virtuosos pero tienen un porrón de tema bastante contagiosos y adictivos. Maja Ivarsson cumple de sobra con su papel de cantante/animadora/payasa… podría ser la versión femenina de su compatriota Pelle Almqvist en The Hives. No hay centímetro del escenario que no recorra, ni musculo que no ejercite. Está fibrosa y el escenario para ella es como un gimnasio, flexiones por aquí, estiramientos por allá, y muchos caderazos.

Las luces y el sonido convertían eso en una discoteca gigante con una especie de herederos de Blondie disparando hit tras hit. (Tony the beat, Painting by numbers, Living in America…) Canciones para dar palmas, tararear y bailar sin complejos. Hubo alguna vez que incluso me reconocí en el Aurelio que describía Albert Pla en El lado más bestia de la vida. Si, supongo que Aurelio bailará en la disco tan mal como yo.
Lo mismo se me pasó, pero no escuché mi favorita, Queen of apology. No se puede tener todo. Las tetillas de Maja asomaron en un visto y no visto, fue como la típica culada pero con sus pechitos. No gran cosa la verdad, por lo menos desde lejos. Un poco traviesa esta chica.

Fuel Fandango tenía ya la mitad del trabajo hecho. La gente estaba totalmente loca y con ganas de fiesta, y la fiesta continuó. Ahora pasamos a una versión más autóctona de la música electrónica. Curiosa mezcla de diferentes sonidos. Es como si mezclaras a Morcheeba con The Gift, Ojos de Brujo, etc… Abanicos, rosas, como un Chill Out con denominación de origen. Las subidas con estampida final son de esas ponerte la patata al borde del precipicio. Ese vértigo si que es excitante, el que te sube hasta el infinito para luego meter el petardazo. Con Nature veo de nuevo algo de Triana sobre el escenario… aprovecho que tengo cerca a Juan Alberto y Nani de Niños Mutantes para saludar y felicitarles (no faltan las fotos).

Nita y Alejandro siguen a su labor. Poner broche de oro a esta edición del Ebrovisión. Hay que recordar que el año pasado actuaron de los primeros del viernes. Calculo que mucho mejor de guinda de pastel. Con canciones como 13 lunas, Always searching o Shiny soul bien se puede.

Acabé la noche asaltando a una pareja de veinteañeros camino de la pensión, enseñándoles fotos de mi hija, y dándoles consejos sobre relaciones de pareja y paternidad. Es curioso cómo se puede llegar a estirar la primera cerveza de la mañana. Y santa paciencia que tuvo esa buena gente, comencé por preguntar si quedaba lejos la Orosco y creo que acabamos la conversación cerca tres cuartos de hora después…

Tengo la firme convicción de que junto con la edición del 2006, ha sido el mejor Ebrovisión de los nueve a los que yo he asistido. Desde luego, de los que se han celebrado en Bayas, sin duda. En resumen y siendo muy gráfico… Me gustó lo que me gustaba, me gustó lo que no conocía, y me gustó hasta lo que no me gustaba. Además me trataron como siempre, como de la familia.

¡Larga vida al Ebrovisión a Miranda y a sus gentes!

2 Respuestas para “La música es un estado de ánimo (Ebrovisión 2013)”
  1. Olga dice:

    Ebrovision x muchos años!…Q wen rollo..q tranquilidad…ver a grupos desde primera fila sin agobios..Jero Romero y Niños Mutantes..D lo mejorcito..y weno..sorpreson!!..Chinarro con La habitación Roja..Arriba Ebrovision!!..

  2. Luk dice:

    Stoner, siempre grande. Como L.A.

  3.  
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