La Casa Azul

La Casa Azul
Foto: Gonzalo Valencia

Como con casi todo en el 2012, la crisis económica y las políticas de austeridad han marcado la suerte de la música en directo en Cantabria. La caída de los ingresos por la venta de entradas, los recortes en las subvenciones públicas y la subida del IVA han golpeado con fuerza; por otro lado, ha vuelto a manifestarse el fantasma de la criminalización con el regreso de las multas a locales de música en vivo. En todos los ámbitos se ha dejado notar que cada vez hay menos conciertos y que se ha hecho más difícil ver grandes nombres como en años anteriores. Con todo, durante este año en Cantabria se ha podido ver mucha buena música y de calidad.

Santander

Paradójicamente, hacía tiempo que no funcionaban en la capital tantos locales de conciertos como en este año de crisis. La única sala que en los últimos meses ha cesado su programación ha sido el BNS. Los clásicos Rock Beer the New y Rocambole se han lavado la cara y han vuelto a programar actuaciones con la frecuencia de antaño. El Black Bird continúa al pie del cañón en el centro de la ciudad (recordaremos conciertos como los dos de Los Deltonos, el de Havalina o el de The Sadies), al igual que la Heaven D.C. en las afueras (donde se dejaron caer nombres que van desde Airbag o La Habitación Roja hasta Marduk con Immolation), y se han visto unas cuantas actuaciones en Kudeta y en el Loft. Por otro lado han resurgido los conciertos acústicos en bares y pequeños locales, empezando por el Pub Opium, que acogió a Ginkas y Sierra Nevada en nuestra fiesta de presentación del Ebrovision, o el Metropole, donde tuvimos a Las Tocayas en la nueva etapa de nuestro ANDN Club.
Con el aumento de la competencia también ha crecido la oferta de música en vivo, así que han sido muchos los fines de semana en los que han coincidido varios conciertos interesantes. La duda, como siempre, está en si hay público suficiente como para mantener una oferta de calidad en tantos sitios. Solo el tiempo dará respuesta a esta pregunta.

The Waterboys

The Waterboys
Foto: Nacho Cubero

En medio de todo esto, a principios de verano se adjudicó a la empresa DelFuego la gestión del Escenario Santander. Así se cerraba el primer año de funcionamiento de este espacio, una etapa marcada por la indefinición, y arrancaba una nueva época en la que se ha visto una agenda de eventos más constante y una explotación más intensiva de las instalaciones. Y está previsto que en los primeros meses del 2013 se acometan reformas que mejoren su funcionamiento. Todavía es pronto para saber si el proyecto logrará sostenerse a largo plazo; mientras tanto, las opiniones sobre lo que se ha hecho hasta la fecha en este espacio público son muy diversas: desde las veces que elogian su programación (durante este año han pasado por ahí gente del calibre de Waterboys, Corizonas, Manitoba o Meat Puppets y algunas decenas de nombre más) hasta quienes se quejan de lo que podría suponer una competencia desleal contra las salas privadas de conciertos.

Pero no todo han sido buenas noticias: al menos en Santander la persecución a la música en vivo por las autoridades ha vuelto a ser un tema de actualidad. Las multas a locales que programaban conciertos, con el agravante de venir de controles policiales realizados sin denuncia previa, han sido la comidilla de este año. En plena orgía recaudatoria la policía municipal campa a sus anchas y el ayuntamiento no parece estar por la labor de ponerle freno. Lo más triste es que esto es posible por la pervivencia de una normativa municipal sobre espectáculos totalmente obsoleta, que avala que la concesión de licencias para conciertos se aplique de forma restrictiva y arbitraria, y que la nula voluntad de mejorar la situación por parte de la administración hace que no se termine de ver una solución razonable a todo esto.
Sea como fuere, nos quedamos con la imagen de la rotonda de Menéndez Pelayo que durante unos días a principios de año lució aquello de Mucha policía, poca diversión: parece que durante el 2012 algunos han hecho un esfuerzo especial por que el estribillo de Eskorbuto no pierda vigencia.

El resto de la región

En Torrelavega la cosa está un poco aletargada. Locales como el Arena o La Petaka siguen programando conciertos, pero lejos queda ya la agenda continuada a la que estábamos habituados hace solo unos pocos años. Aparte de esto, hay que mencionar la labor de Industrias Portugal, que siempre trae cosas interesantes.

Más allá de los principales núcleos urbanos, se va consolidando un circuito rural de música en directo. La huida de la población desde las grandes ciudades a los pueblos de su entorno –en los que además la presión de la policía no se deja notar tanto- ha llevado a que todo tipo de locales se animen a ofrecer música en vivo. Entre ellas continúa brillando la Los Picos en Liérganes, inasequible al desaliento, en su programación de lo mejor del rock clásico: por ahí pasaron este año Muck & The Mires, Zach Williams & The Reformation, John Paul Keith & The One Four Fives, Bill Kirchen y ni se sabe cuántos nombres más. Por otro lado a locales veteranos como la Sala Pamara en Comillas o La Calle en Reinosa se les han ido uniendo otros más jóvenes que programan con una regularidad: La Cambolita en Gajano, el Centro Social La Mina de Udías, La Almazara y el Majuelo de Villaescusa, El Cazurro en La Arnía

Festivales

El año arrancó con el CUVA con Sharon Jones o John Doe como grandes atractivos, una cita que a día de hoy no sabemos si tendrá continuidad. También se celebraron el Takio de Torrelavega (donde se vio a gente de la talla de Kylesa, Adolescents o Year of No Light), el Santander Music (con !!!, Fanfarlo o Love of Lesbian) o La Concha Reggae Vibes de Villaescusa. Pero en general en 2012 la presencia de festivales de música en directo ha sido mucho más discreta que en años anteriores. El Certamen de Música Joven celebró su edición más desangelada, en la que solo hubo dos categorías y en rock-metal solo dos bandas llegaron a la final. Nunca vio la luz la tercera edición del Turborock, los Desconciertos pasaron a mejor vida, y lo mismo ocurrió con un buen puñado de pequeños festivales que hasta 2011 se celebraban en verano por los pueblos de la región. Y la cosa es que en 2011 ya habían desaparecido unos cuantos festivales más. Está claro que las cosas están cambiando, y la única pista que tenemos sobre lo que vendrá en el futuro es que nada volverá a ser como hasta ahora.

Sharon Jones

Sharon Jones
Foto: Roberto Ortiz

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