Texto: Santiago V.M.
Fotos por Dena Flows: http://www.denaflows.com/

Nuevo éxito de festival bilbaíno que celebraba su tercera edición. Las cifras hablan por si solas, 80.000 personas en tres días. Parece que Last Tour está en racha. Lleva una temporada que lo tira. Festival que hace (Electric de Getafe, Kobetasonic, BLF), festival que convierte en oro. Yo creo que lo podemos bautizar desde ya, Bilbao instantáneo festival, y es que en los tres días no he tenido que hacer una cola o esperar para algo, nada de nada. Increíble con la cantidad de gente que éramos. Con decir que salimos de Santander a las diez y a las doce y poco ya teníamos todo hecho, pulseras, tienda plantada… vamos que estábamos en Bilbao cerca de las una o antes. Porque tampoco había que esperar para los buses que subían y bajaban. Y aunque pareciera increíble cuando ibas a cambiar moneda o pedir en barra te asaltaban no menos de tres camareros con acento andaluz y tenías el asunto solucionado casi antes de pedir. Era como cuando sueña Hommer Simpson en el maravilloso país de las carreteras de gominola, las casas de chocolate y los ríos de caramelo líquido. Era el maravilloso mundo del festival perfecto… porque bajar de pinchos por la zona de Pozas y comer en Bilbao también es de sueño. Solo se me ocurren dos “peros”, el precio de las consumiciones y lo poco práctica que era la moneda que te cambiaban.

En cuanto al cartel, como siempre, hay para todos los gustos y también he escuchado quejas. Cuando no traen cabezas de cartel lo suficientemente potentes decimos que no se merecen cerrar en el escenario principal y que el tamaño de los caracteres en los carteles es más grande del que debería. Cuando los cabezas son tan grandes que son cabezones, decimos que parece que es un concierto de un grupo muy grande con ocho grupos más de teloneros o relleno. En fin… que nunca estamos a gusto.
Yo creo que con grupos como Police, REM o ZZTop cualquiera parece un grupo menor… pero yo no me lo tomo así. También es verdad que en todos los festivales tiene que haber bandas de las cinco de la tarde, bandas de cuando va anocheciendo y de noche cerrada… me niego a llamar relleno a The Charlatans, Morcheeba, Raveonettes, Dandy Warhols, The Gift, Madness o Standard por poner un ejemplo… muchas de ellas con disco recién sacado o a punto de hacerlo.
Ahora, echando la vista a atrás me da la sensación que he visto tres festivales distintos cada uno de los días. Los imponderables así lo determinaron. Así las cosas, estos grupos míticos, auténticos dinosaurios, dejaron su huella sobre un verde y soleado prado el viernes, sobre el fango y barro el sábado (el cielo vació lluvia hasta aburrirse) y sobre un festival recortado a su mitad que se convirtió en una especie de granero lleno de paja. La organización estuvo rápida y fue un apaño perfecto para toda la lluvia caída. Mirando a la parte del recinto que ya estaba acotada se podía adivinar que si no toman esta solución eso hubiera sido como una gran lucha de barro.

Sobre los grupos, The Gift se retrasaron por problemas de sonido y cogieron el atajo de ir a por todas desde el principio. La verdad es que les da igual tocar de día, de noche, en sitios abiertos o cerrados porque siempre cumplen y se quedan con el cariño de la gente. Sera question of love.

The Raveonettes parecían la selección Turca en las semifinales de la eurocopa. Estaba casi todo el mundo de baja, Sharin Foo que anda embarazada sustituida por su hermana, el bajo grabado, la guitarra de acompañamiento nueva. Vamos que Sune Rose Wagner era lo más auténtico del grupo. La hora con la solana encima de la cabeza no les acompaño. Aun así repartieron sus personales tornados eléctricos con esa mezcla de música surf y garage guarro tan característica ya. Aly walk with me o Dead sound fueron alguna de las nuevas composiciones que tocaron.

Morcheeba era el grupo ideal para sentarse el la ladera en frente del escenario grande, lo malo es que tocaban en el otro escenario así que hubo que alternar. Como siempre hicieron gala de un sonido elegante y profesionalidad a raudales. Esta vez les acompañaba otra cantante nueva, (ya he perdido la cuenta del número de veces que han cambiado de chica). Alternaron nuevas composiciones como la psicodélica Run honey run del nuevo Dive deep con clásicos como la irresistible Rome wasn’t built in a day. ¡Qué alegría cada vez que la escucho!

The Dandy Warhols tuvieron un sonido horrible, un chapapote total… una lástima. Banderaza con logo de claros tintes ramonianos y el grupo haciendo el nuevo Wasp in the lotus o la vieja Bohemina like you, o más o menos, Stones etapa ochentera o Rolling época setentera. La verdad es que lo hacen bien. Ahora navegan en pozos más profundos y las canciones tienen bastante minutaje, a veces la volada resultaba demasiado.

The Charlatans se salieron de nuevo. Parece que están viviendo una segunda juventud. Cada vez que les veo me gustan un poco más. El último disco es buenísimo y trallazos como You cross my path así lo corroboran. Pero hay más, canciones tan luminosas como This is the end. Con Bad days parecen New Order… Por no hablar de las ya conocidas The Only one I know, Weirdo, etc que siguen dando guerra. Esos teclados y esa voz suenan diferentes al resto. Se les reconoce enseguida.

Fuimos al grande para ver a Police. Bueno, pues ya estaba totalmente colapsado, una inmensa marea de gente (el viernes las cifras hablan de 35.000). Hubo que verlos de lejos, ladeados y por las pantallas. Ver a la gente amontonada era impresionante, miles de cabezas perfectamente alineadas, ocupando el espacio de tal manera que alguien hubiera podido pasar del fondo del recinto a los brazos de Sting saltando por encima de ellos y no hubiera llegado nunca a tocar suelo. El grupo, pues qué decir después de escuchar King of pain, Walking on the moon, Don’t stand so close to me, So lonely, King of pain… Every breath you take. La máquina del tiempo me trasladó a mis trece y catorce años y me dejé llevar por esa sensación de pasado atrapado y convertido en presente. El sonido perfecto, (lo que no tuvieron los otros grupos en ese escenario) y los músicos con una técnica exquisita. Lo que sabemos todos. Bien es verdad que tuvieron media hora más o menos para fanáticos y la efervescencia paró un poco. Hay mucha gente que se queja de la excesiva frialdad del trío. Yo vi lo que me esperaba, no más pero tampoco menos.

Los franceses Fancy eran los siguientes… lo escuché tumbado en el prado. El cansancio ya era grande. Todo lo que sube baja y después de estar todo el día y un concierto muy grande… ya quedan pocas fuerzas. La voz de Jessie Chaton se aguanta tres canciones, más se hace bastante cargante. Música rock, disco… hortera y bailonga con un frontman excesivo. Puede que demasiado. Con Rinoçerose por lo menos solo lo sueltan un par de canciones.

Los getxotarras Standard o We are Standard como parece que se van a llamar a partir de ahora me resucitaron y pusieron la carpa patas arriba, con la fórmula de siempre más nuevas canciones a punto de salir. Este grupo tiene el secreto del directo. Siguen disfrutando como enanos desde arriba y eso se traspasa hacia abajo. Conectan a la primera y con todo el mundo. Parece que lo que se avecina va a sonar más a Happy Mondays y grupos similares. Como dice Deu, el primer disco comparado con el que viene va a ser un juego de niños. No pudo haber mejor broche para el primer día. Standard… ¡Qué coño un grupo de Getxo, un grupo del mundo!. Estos salen seguro.

El sábado ya nos despertamos con lluvia que llevaba cayendo horas ya. Esto condicionó todo el día. Aunque remitió a media mañana, por la tarde retomaría con una fuerza inusitada.

Krakovia y su mezcla de punk y rockabilly fueron entonando al personal. Tengo que decir que era muy difícil apartar la mirada de Vinila Von Bismark, bueno, creo que incluso de la corista era difícil apartarla. Lo mejor era tener a una detrás de otra con una mínima separación. Aunque sea diferente a Cycle se nota que los dos grupos tienen a David Kano en común. Se nota de fondo, se ve el poso. Parece que la gente ya va conociendo su We´re born in your city.

The Pigeon detectives salieron a por todas y dieron un show de rock bastante adrenalínico. Comandados por el frontman Matt Bowman fueron una de las sorpresas de esta edición. Matt no paraba de saltar dándose impulso con todo lo que pillara, surfeando sobre lo monitores del suelo. Vimos también como hacía el dragón varias veces con el agua de su botella y consiguió el record de salto más alto desde la batería. Parecía que lo habían metido una guindilla en el trasero. La verdad es que This is a emergency está recién estrenada y ya sonaba a single de toda la vida. Eso si, al cabo de media hora la formula se repite demasiado.

Los toledanos The Sunday Drivers tocaron bajo la lluvia, en unas condiciones que no le van a sus canciones que parece que invitan a días de sol, pop y color. Aun así, reunieron ya a un buen número de gente, tuvieron buen sonido y superaron las adversidades que se iban haciendo cada vez mayores. A partir de cierto momento la lluvia ya no nos abandonaría toda la noche. Solo por escuchar Little Heart attacks merece la pena el concierto. No creo que muchos grupos puedan presumir de tener una canción pop tan bonita, redonda, atemporal… es de esas canciones que te hacen sentir vivo. ¡Maravillosa!, te desarma por completo.

Creo que la mojadura que llevábamos ya con The Fratellis ha borrado mi recuerdo de ellos. Solo los que estábamos allí nos podemos hacer una idea. Tengo que decir que eso no eran chubascos ni débiles ni moderados como ponía en la prensa y que me hubiera gustado mucho hacer el “Hooligan” con canciones como Babby fratelli o Chelsea dagger en otras condiciones totalmente diferentes.

REM en mayúsculas como su nombre, rodeado de casi 30.000 personas y algún paraguas jodiendo la vistas creo que dieron el mejor concierto del festival. Tampoco esperaba menos. Son grandísimos. Suenan nítidos, como si estuvieras viendo un DVD. Las proyecciones de las pantallas sin ser espectaculares, son muy visuales y tienen un estilo que va muy bien con la música. El repertorio de caerse de culo. Las nuevas, las viejas, todas canciones impepinables. What’s the Frequency, Kenneth?, Drive, The one I love, Let me in, I’m gonna DJ, Supernatural supersious, Losing my religion, Imitation of life (coreada de manera total) o Man on the moon por poner un ejemplo son demasiada tela para cortar. Todo muy coral, la gente participó de lo lindo, fue muy espiritual. Un grupo de otro planeta para coronar un sábado húmedo y frio.

Camino de la tienda de campaña la chupa ya fue soberana, eso parecía el holocausto. Faltaba un día de festival y a esas alturas de la película solo había fallado en cinco grupos. Gary y Dynamo por encontrarme en contiendas gastronómicas a esas tempranas horas, y Lenny Kravitz, Prodigy y The Blows por culpa del Dios de la lluvia que tenía el día tonto y caprichoso a más no poder.

Quique González y la Aristocracia del barrio abrían el domingo con un concierto cortísimo. Media hora escasa. Me parece que los chicos se han ganado más tiempo pero bueno. A diferencia del concierto del año pasado en el Azkena dónde la maquina estaba empezando a arrancar, ahora ya se les nota el rodaje de la gira y ya es una bada sin fisuras. No sobresale nadie y suenan muy compactos. Hay partida, Kamikazes enamorados o Vidas cruzadas fue parte de lo que Quique González, Javi Pedreira, Karlos Arancegui y Jacob dejaron como aperitivo del resto del día. Efectivo pero muy corto.

Los Blues Brothers salían con la instrumental Green Onions de Booker T. & the MG’S y ya se adivinaba conciertazo. Así fue, música soul y jazz de la que permanece para siempre y es un placer escuchar en una fiesta, bar o concierto. Ver a Steve Crooper a las seis cuerdas no es moco de pavo. La base rítmica de bajo y batería demoledora y los vientos perfectos. Ahora completa la banda Johnny Roch a la voz, payasadas y coñas varias. Por supuesto no faltó el conocido Peter Gunn Theme, Sweet home Chicago o Soul Man y Knock on wood cantada por el mismo Eddie Floyd… porque estuvo Eddie Floyd. Increíble ¿no?

Riders of the storm se convirtieron en Riders of the decepción y la leyenda de los Doors es mejor no tocarla. Ray Manzarek y Robby Krieger han querido seguir la sombra de su mítica banda pero no es creible. Demasiado impostado, sobre todo viendo a su cantante Brett Scallions que era un posturitas de agárrate, pero no transmitía nada. Eso unido a canciones de más de diez minutos como When the music’s over no ayudó. Manzarek parecía haberse caído en una marmita gigante de vino porque no paraba de hacer chascarrillos típicos sobre España. De verdad que solo faltaba la cabra. Solo se salvaron los punteos de Krieger que si estuvo a la altura y el final del concierto con Spanish Caravan (esta si fue muy buena) y Touch me. El resto para olvidar. Ahora mismo hasta dudo de que con Ian Astbury se salvaran.

ZZ Top si que hicieron honor a su nombre y leyenda y dieron un conciertazo de blues rock grasiento y genuino donde los haya. Parece mentira que tres personas puedan hacer tanto ruido. Allí estaban con sus trajes de cuero, sus eternas barbas y gafas de sol y eso instrumentos horteras de verdad… y nosotros viéndolo. Las voces suenan exactamente igual que en los discos. Es la misma sensación de ponerte el vinilo. ¡Como rajan!. De Bilbao a Texas en un momento. Gimme all your lovin y La Grange cerraron una memorable actuación en las que no paré de cabecear y tocar la guitarra imaginaria.

Tequila me aburrieron soberanamente. Yo no los hubiera puesto a esa hora, bueno, yo creo que no los hubiera puesto. Parecía un concierto de esos de orquesta en las fiestas del pueblo, claro que de eso no tienen la culpa ellos. Rock and roll en la plaza del pueblo, Salta, Quiero besarte, Mira esa chica, Me vuelvo loco. Un poco de nostalgia pero acaba repitiéndose el esquema. Se me hicieron eternos.

A esas alturas del evento estaba agotado y pensaba que eso no lo solucionaba nadie pero salieron los Madness con el One Step Beyond y aquello se convirtió en un hormiguero de gente bailando incluso teniendo el cuerpo destrozado. En una hora repasaron sus mejores éxitos en un show divertido a más no poder. Los sonidos jamaicanos calentaron nuestros cuerpos maltrechos y House of fun, My girl, Baggy trousers o Embarrasment se convirtieron en himnos celebrados por todo el mundo. Había que apurar las últimas bocanadas de festival.
Cierre de lujo y a esperar al año que viene, esta vez que venga sin lluvia.

6 Respuestas para “Dinosaurios de prado, barro y granero (Bilbao Live Festival 2008)”
  1. despachopop dice:

    Mucho Stoner. Dena Flows es uno de los tres mejores fotógrafos musicales de Euskadi.
    REM, los mejores. La lluvia del sábado, terrible. Police, correctos. Y Last Tour, sin duda, en racha.

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