Viernes 26 de enero. Concierto: Neon + Redd Kross. Hora: 22:00. Lugar: Sala Santana 27 (Bilbao).

Hay que reconocer que Love To Art tienen mucho gusto eligiendo a los grupos que quieren para su compañía y para sus giras. The Bellrays, Marah, Johnny Kaplan, The Soundtrack of our lives, The City lights, Tokyo Sex Destruction, Gary Louris, Kid Lightning, Sloan o Supagroup es una pequeña muestra de lo que la discográfica a traido a nuestras tierras. Los siguientes en llenar la lista serán Lucero, 27 de febrero en la sala Picos de Liérganes (altamente recomendables). La verdad es que el listado de nombres es impresionante. Fuera de nuestros límites además he disfrutado de bandas como Drive by Truckers, The Jayhawks, Matthew Sweet, Cracker, You Am I, etc … casi nada al aparato.
El pasado viernes 26 de enero había que viajar de nuevo a Bilbao y enfrentarse a uno de esos grupos que logran marcarte durante una etapa de tu vida. Redd Kross.

Los australianos Neon tenían el siempre difícil papel de teloneros. Yo en este caso iba con bastante ánimo debido al repaso que había pegado a su disco Dizziness. Lo que prometía ser un agradable aperitivo se convirtió en un caramelo envenenado difícil de tragar. Me pareció un grupo muy básico. ¿Cómo se puede perder tanto del disco al directo?. El cd viene avalado por la producción del bajista de los R.K. Steven Mcdonald y la verdad es que entra a la primera. Tiene fuerza y es bastante agradable a la escucha. La decepción fue grande, les faltaban coros por todos lados, el batería era limitadísimo, la bajista destacaba más por su físico que por sus dotes musicales y parecía que Josh Bitmead (voz y guitarra) era el único que podía tirar del carro y arrastrar a sus compañeros. Empeño le puso, pero no pasó de eso. Con el paso de los minutos no retomaron el vuelo, si bien dejaron alguna pieza destacada como Friends o New Direction.

En el descanso entre grupos me encontré con Deu (Standard), bueno, me encontró Deu a mi… yo no me había percatado. Estuvimos echando unas risas con la hilarante historia de cómo recibieron el premio Ojo Crítico de RNE y poco después Lady in the Front Row ya sonaba en la sala. El momento tan esperado había llegado. Los Redd Kross del Neurotica (1987) estaban allí. Jeff McDonald (Guitarra y voz) Steve McDonald (Bajo y voz) Robert Hecker (Guitarra y voz) y el batería Roy McDonald (The Muffs). Una gran formación, el sitio ideal y la gente justa. Lleno hasta la mesa de mezclas pero con bastante espacio para moverse, ir a pedir sin problemas, acercarse a tirar unas fotos en primera línea, etc.

Canciones como Bubblegum Factory, Annie’s Gone o Mess Around tumbaron la palanca que activaba la máquina del tiempo. Sonidos festivos, desenfadados, cargados de reminiscencias. Girl God descubría la parte más suave de la banda. Con Jimmy’s Fantasy, Frosted flake o Crazy world demostraron que también pueden llegar a ser muy duros. Un mundo loco totalmente plúmbeo, que se fue cargando poco a poco de mala leche hasta que al final estalló. Con After School Special era imposible parar, eso es garage-punk y lo demás son tonterías (la canción que se devora a si misma). Los hits iban pasando a velocidad de vértigo. Jeff nos deleitaba de vez en cuando con sus movimientos, Steven tenía el baile de San Vito, Roy intentaba domar una batería que le dio muchos problemas y Robert manejaba con gran maestría su guitarra “pin”, (incluso tuvo tiempo de marcarse un cantecito con la curiosa Love is you). Yo creo que Robert si se hubiera quedado tocando media hora más, el solo si hubiera sido preciso. Parecía imposible que su lábil figura no se viniera abajo con semejantes descargas eléctricas, seguro que en otras circunstancias, Gandhi hubiera salido volando, pero el genio se aferró con fuerza a una guitarra que disparaba sobre todo. Sobre las tablas, sus pies descalzos parecían transmitirle perfectamente todas la vibraciones que la sala desprendía.

La cosa iba tocando a su fin, con Your bed se acordaron del proyecto familiar paralelo llamado Ze Malibu Kids. El grupo se retira y rematan con los bises Linda Blair, Everyday There’s Someone New y Follow The Leader como broche final. Había pasado tan solo una escasísima hora y diez. Si ellos y nosotros lo estábamos pasando tan bien, ¿Por qué tantas prisas?, ¿no estaban a gusto?.
Lo que en plena efervescencia musical me había agradado me dejó frío y noqueado cuando la actuación cesó. Como ese golpe que en los partidos te permite seguir jugando pero una vez en el vestuario se descubre lleno de dolor, como ese cargo de conciencia que sobreviene después de una noche de juerga. Había pasado delante de mis narices a tal velocidad, que todo el disfrute me pareció poco, ¿eso es todo?, son muy buenos, pero ¿hay algo más?. Si es así, no lo mostraron del todo, era como si les faltara subir un escalón pero les bastara con quedarse en el penúltimo… sin ansiar mayor gloria, conformándose con el reconocimiento recibido hasta el instante fatal en el que decidieron marcharse.

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